Lorde

La cancelación del concierto que Lorde había planeado para el próximo 5 de junio en Tel Aviv, Israel, ha generado más controversia de lo que la artista podía haber supuesto cuando lo decidió. Ahora, un grupo de israelís ha decidido demandar a las dos neozelandesas que supuestamente convencieron a Lorde de cancelar su presentación.

“Me enorgullezco de ser una joven ciudadana bien informada y leí mucho y busqué varias opiniones antes de decidir la contratación de una presentación en Tel Aviv, pero no estoy muy orgullosa de haber tomado la decisión correcta”, escribió Lorde el pasado 24 de diciembre en sus redes sociales cuando tomó la decisión de cancelar.

La demanda ha sido fundamentada en la Ley de Prevención de Daños al Estado de Israel por medio del Boicot de 2011 que permite la presentación de acciones civiles en contra de quien o quienes hagan un llamado a boicotear a Israel o a los territorios que indebidamente han ocupado.

Fue presentada el pasado martes ante un tribunal de Jerusalén por tres israelís que acudirían al concierto cancelado, pidiendo una compensación por daños de 13,000 dólares. La acción está respaldada por el grupo israelí Shurat HaDin.

Como demandados se nombra a Justine Sachs y Nadia Abu-Shanab, ambas neozelandesas, una judía y otra de origen palestino, quienes escribieron una carta abierta a Lorde pidiéndole que cancelara el concierto y se uniera “al boicot artístico en contra de Israel”. A esta carta Lorde respondió: “¡Anotado! He estado hablando con muchos sobre este tema y considerando opciones. Gracias por educarme estoy aprendiendo también todo el tiempo”. Dos días después de haber escrito este mensaje, la artista canceló el concierto.

“La demanda es un esfuerzo para que existan consecuencias reales a aquellos que selectivamente apuntan a Israel y buscan imponer un boicot injusto e ilegal en contra del estado judío”, dijo la abogada Nitsana Darshan-Leitner, representante de los demandantes y presidente del grupo Shurat HaDin. “Ellos deben compensar a los ciudadanos israelís por los daños morales y emocionales y la indignidad causada por sus acciones discriminatorias”.

La abogada dijo que la ley en la que fundamentan la demanda no ha sido probada ante los tribunales porque probar el vínculo entre el boicot y el llamado a realizarlo es difícil. Añadió que en este caso el que Lorde haya cancelado dos días después de que las neozelandesas escribieron la carta y que ellas se hayan adjudicado el logro, es prueba suficiente de este vínculo.

La abogada Darshan-Leitner explicó que cualquier persona puede ser demandada con fundamento en la ley y que espera que en este caso los acuerdos internacionales que existen entre Israel y Nueva Zelanda ayuden a ejecutar la sentencia en caso de serles favorable.

El llamado a boicotear a las empresas que hacen negocios en los territorios ocupados por Israel ha sido una constante en pasados años, como lo hizo en 2012 el Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, Richard Falk.

Incluso por el llamado a este boicot en 2014 Scarlett Johansson dejó de ser la embajadora de OXFAM, al haber aceptado hacer publicidad para una empresa de refrescos localizada en Cisjordania.

Israel ha tratado defenderse de los continuos boicots y parte de esa defensa fue la ley de 2011 que, según sus impulsores, busca proteger a los ciudadanos israelís aunque los opositores señalan que es un atentado a la libertad de expresión.

Más información thestar.com

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