Portada del libro Pippi Calzaslargas

Un usuario de la biblioteca de la ciudad de Borås en Suecia presentó una denuncia por incitación racial después de que vio a un grupo de niños de una guardería escuchando grabaciones de los cuentos de Pippi Calzaslargas en las que se contienen insultos raciales.

Los libros de Pippi Calzaslargas, Pippi Långstrump, fueron escritos por la autora sueca Astrid Lindgren en la década de los 40 y cuentan las aventuras de Pippi, una excéntrica niña, mentirosa empedernida, cuyos padres están muertos y que comparte su casa con un mono y un caballo que vive en el porche.

El lenguaje en que los cuentos están escritos, sin embargo, ha sido señalado como racista y políticamente incorrecto en fechas recientes. Ejemplo de esos contenidos es que Pippi se refiere a su padre como "rey negro" y en alguna ocasión lo hace como “princesa negra”, mientras que en otras historias juega a "hacer el chino" estirando la piel alrededor de sus ojos.

Por esta razón, la televisión sueca modificó el lenguaje de la serie y editó lo que se consideró contenido racista cuando la reestrenó en diciembre de 2014.

La denuncia de la semana pasada se presentó cuando de una guardería de Borås se hizo un viaje a la biblioteca local, donde los niños escucharon los audios de los cuentos, pero sin que se editaran los contenidos.

Debido a la denuncia, la directora de la guardería ofreció disculpas diciendo que ese lenguaje no era coincidente con sus valores. Se escudó señalando que creían que el contenido de los audios había sido revisado por la biblioteca y aseguró que revisarían sus procesos internos para que una situación semejante no volviera a presentarse.

Por su parte, Åse Hedberg Karlsson, directora de la biblioteca, declaró para medios locales que los adultos deben estar atentos al hecho de que se trata de literatura de otros tiempos. “Si eliges literatura infantil escrita hace más de 50 años, tendrás casi garantizado encontrar lenguaje y aspectos sobre género, por ejemplo, que no coinciden con nuestros valores actuales”.

Un ejemplo claro de lo anterior fue la demanda que por incitación racial se presentó en Bélgica en contra del libro Tintín en el Congo. Eventualmente los tribunales concedieron la razón a los editores del libro porque fue escrito en una época en que lo que hoy consideramos ofensivo, no lo era.

Respecto de la denuncia presentada la semana pasada, el juez concluyó que no procede acción legal ni en contra de la biblioteca ni de la guardería. El delito que se imputaba era incitación racial, hets mot folkgrupp.

Sobre Pippi y el racismo, Karin Nyman, hija de Astrid Lindgren, fallecida en 2002, ha defendido que los libros de su madre no son racistas. “[Pippi Calzaslargas] no es racista. No solo está en contra del ‘adultismo’, que los adultos estén encargados, y se opone ferozmente a la violencia en contra de los animales, ciertamente también está en contra del racismo”, declaró al diario británico The Guardian en 2011.

En México se está vendiendo en español una edición de los cuentos de Pippi Calzaslargas. Desconozco, sin embargo, si el lenguaje considerado racista fue editado.

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