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Esta historia es una de esas en donde los abogados nos hacemos bolas interpretando las leyes. Y se refiere nada más y nada menos que a Mickey Mouse.

Todo el embrollo nace a partir del día en que Gregory S. Brown, ex archivista de Disney, probablemente sin mucho que hacer, se fijó en los créditos de la primera caricatura del personaje, llamada Steamboat Willie. Brown, quién tuvo conflictos con Disney sobre los derechos de un personaje, y experto en la materia de derechos de autor, vio el error de la empresa cuya misión de “hacer feliz a la gente” y lo hizo público en un intento por demostrar que legalmente no tienen los derechos del Mickey Mouse de los años 20 (que no es el mismo que conocemos actualmente).

Los créditos de este filme están escritos así:

Disney Cartoons

Present A Mickey Mouse Sound Cartoon

Steamboat Willie

A Walt Disney Comic

By Ub Iwerks

Recorded by Cinephone Powers System

 

Copyright MCMXXIX

 Como se lee, antes del copyright se menciona Walt Disney, Ub Iwerks y Cinephone Powers System, lo que de acuerdo con la ley de 1909, presenta la posibilidad a cualquiera de ellos a reclamar el derecho porque se ha interpretado que el nombre del propietario debía ir justo al lado del símbolo y de la leyenda de copyright.

Además, se ha determinado por los tribunales que un copyright se anula cuando está sujeto a confusión al aparecer varios nombres, como es el caso. Lo que equivaldría a decir que ese Mickey Mouse flaco y larguirucho sería de dominio público. 

 

El caso, una vez expuesto por Brown, fue tomado por dos estudiantes de derecho, uno de los cuales escribió a Disney para pedir explicaciones y recibió una amenaza de demanda si no cejaba en su intento. 

 

La realidad es que este caso se va a quedar con material de estudio por generaciones ya que ningún abogado litigante va a entrar a un juicio en donde de ganar, no se gana dinero, y en contra de una empresa multimillonaria por un personaje que por sí solo vale más de 3.000 millones de dólares.

  

Fuente: Diario El País