Probabilidades y Estadísticas es un tema de matemáticas que prácticamente todos conocemos porque se enseña desde la primaria. En algunas universidades, incluso, es tema de las matemáticas que se imparten en las carreras de humanidades. Pero es un tema que aunque muchos decimos conocer, la ignorancia que hay detrás de los números que se entregan como probables de algo suelen llevarnos a errores.

 

Errores como el que cometió en la Gran Bretaña un jurado que condenó a Sally Clark por el homicidio de sus hijos basado en las probabilidades.

 

Sally Clark, abogada litigante y su esposo, tuvieron a su primer hijo, Christopher el 22 de septiembre de 1996, quien falleció el 13 de diciembre de ese año por causas naturales de acuerdo con el reporte del forense. Su segundo hijo, Harry, nació el 29 de noviembre de 1997 y fue encontrado muerto en su cuna el 26 de enero de 1998. En ambos casos Sally estaba sola con los bebés.

 

Si sacamos conclusiones apresuradas tomando solo estos hechos como relevantes, las muertes de los bebés son muy sospechosas y por ello Sally fue detenida en febrero de 1998 y acusada por el homicidio de sus dos hijos.

 

El argumento de la fiscalía era la improbabilidad de que dos hijos de la misma familia fallecieran por muerte de cuna, argumento que fue presentado y sustentado por un experto, el médico pediatra Sir Roy Meadow, reconocido profesor de la Universidad de Leeds.

 

El profesor Meadow declaró que una muerte por cuna en una familia es una tragedia, dos es sospechoso y tres es homicidio salvo que se pruebe lo contrario, y dijo al jurado que la probabilidad de que ocurriera una muerte de cuna en una familia sana como la de los Clark era de 1 en 8,543, por lo que la probabilidad de que ocurrieran dos muertes por cuna en una misma familia era de 1 en 73 millones, es decir, de 8,543 x 8,543.

 

Dando por hecho la certidumbre de esas cifras, tanto el jurado como los medios interpretaron que las probabilidades de que Sally Clark fuera inocente eran de 1 en 73 millones y por ello fue condenada y sentenciada a cadena perpetua.

 

Pero en octubre de 2001 la Real Sociedad de Estadística emitió un comunicado en el que manifestó preocupación por el mal uso de las probabilidades y estadísticas en las cortes y señaló que no existía una base matemática en la obtención de la probabilidad de 1 en 73 millones.

 

Como suele suceder con las aclaraciones, nadie prestó atención y en la apelación del caso se sostuvo el veredicto de culpabilidad de esta mujer.

No contenta con ello, en 2002 la misma Real Sociedad de Estadística envió al juez un documento en el que explicaba las razones por las cuales la cifra de 1 en 73 millones era equivocada.

 

Primero, el cálculo del profesor Meadow se basó en la idea equivocada de que las dos muertes de cuna en la misma familia eran independientes una de la otra, cuando hay causas genéticas y ambientales que predisponen a una familia a sufrir este tipo de muerte traumática de los hijos. Por lo tanto, analizando las estadísticas de las muertes de cuna en Inglaterra, el matemático Ray Hill concluyó que después de una muerte de cuna en una familia, la probabilidad de que una segunda ocurra, aumenta en una relación de 5 en 10.

 

Segundo, la corte cometió el error de interpretar que 1 en 73 millones era la probabilidad de que Sally fuera inocente cuando para obtener la probabilidad de su inocencia debían haber valorado la semejanza de ambas muertes, lo que daba a Sally una alta probabilidad de ser inocente. Además, tras el análisis de estadísticas se concluyó que si bien es rara una doble muerte por cuna en una familia, es menos probable un doble homicidio.

 

Tercero, de acuerdo con el profesor Hill la probabilidad de que un niño fallezca por muerte de cuna es de 1 en 1,300 y no de 1 en 8,543 como lo sostuvo Meadows en juicio. Meadows llegó a esa cifra tomando en consideración solo ciertas características de la familia Clark que hacían menos probable una muerte por cuna, pero dejó de considerar otros factores que hacían probable esta muerte de cuna. Así que al decir que las probabilidades de muerte de cuna en una familia estable y de no fumadores, implicó que esas características incrementaban la posibilidad de que la madre hubiera matado a sus hijos.

 

Durante la segunda apelación, que se presentó gracias a que se encontró que el patólogo de la fiscalía había ocultado cierta información en torno de la muerte del primer bebé, con esta información de la Real Sociedad de Estadística, la sentencia de Sally Clark fue revertida y ella salió en libertad en 2003.

 

La correcta interpretación de las estadísticas de Meadows dio pie a la revisión de otras condenas similares, en que el médico también había testificado por la fiscalía y con ello se produjo la liberación de otros detenidos.

 

La historia de Sally Clark, convicta por una mala interpretación de las probabilidades, sin embargo no tiene un final feliz. Ella sufrió una severa depresión derivado del tiempo que estuvo en prisión y del tratamiento que le dio la prensa como madre homicida. Fue encontrada muerta en su casa la mañana del 16 de marzo de 2007 a los 42 años de edad y aunque su familia señaló que fue una muerte por causas naturales, se supo posteriormente que se había debido a una excesiva ingestión de alcohol.

 

Y con eso de que están de moda las estadísticas podemos tomar este caso como ejemplo de que las cifras pueden ser manipuladas por los expertos para inclinar nuestra atención hacia lo que se desea, valiéndose del hecho de que asumimos que lo dicho es verdadero sin hacer las preguntas correctas y cuestionar de dónde se obtuvieron los datos o la metodología que se empleó.

 

 

 

B.