Martes  21 de noviembre  de 2017  7:03 pm
Avión en vuelo

Michael-Anthony Taylor, actor estadounidense residente de Wollongong, Nueva Gales del Sur, Australia, presentó una demanda en contra de American Airlines por haberlo hecho padecer un vuelo de 14 horas inserto entre la ventana y dos pasajeros con obesidad, que lo incrustaron en su asiento sin darle posibilidad de movimiento. Para mayor desgracia, el pasajero a su lado era un “escupidor” que lo salpicaba cada vez que miraba hacia la ventana.

Conforme a la demanda, el actor, de 67 años de edad, tuvo que “contorsionar su cuerpo en diferentes posiciones”, durante las 14 horas del vuelo que lo llevó de Sídney a Los Ángeles.

Los abogados señalan en la demanda que la tripulación del vuelo de American Airlines rehusó cambiar de asiento a su cliente pese a las numerosas peticiones que hizo en que incluso suplicó para que lo dejaran viajar sentado en el excusado.

La terrible experiencia de viaje, según la demanda, exacerbó la escoliosis que sufre Michael-Anthony Taylor y le ocasionó lesiones permanentes en la espalda y el cuello. Aunado a esto, sufre estrés postraumático por lo que pide ser compensado con 100,000 dólares australianos, equivalentes a unos US $73,300, por los daños sufridos.

El abogado Thomas Janson, representante del señor Taylor en esta demanda, dijo que la acción legal se fundamenta en la Convención de Montreal que regula las lesiones sufridas por los pasajeros durante vuelos internacionales.

“Hemos presentado una reclamación…por las lesiones que Michael sufrió como resultado de estar confinado a un área pequeña debido a la invasión de la masa del otro pasajero en su asiento y el espacio para sentarse”, dijo el abogado Janson.

“Esta demanda pudo haber sido evitada en primer lugar si durante el vuelo hubieran movido a Michael de siento o lo hubieran reasignado en otro vuelo”.

El abogado opina que esta demanda tendrá consecuencias para todas las aerolíneas. “Las aseguradoras casi seguro que forzarán a las aerolíneas a reevaluar cómo y dónde sientan a sus pasajeros y si necesita haber una completa remodelación del interior de las cabinas para prevenir reclamaciones semejantes”.

Conteniendo las lágrimas, el señor Taylor dijo que no tiene mala voluntad hacia sus compañeros de viaje, pero que quiere que la compañía “cambie su actitud hacia las políticas de asientos de los pasajeros”.

Sobre la demanda, American Airlines solo ha respondido que ese vuelo iba lleno y que tampoco podían mover al pasajero a los asientos plegables por normativa de aviación civil.

La demanda podrá parecer una exageración, pero es un hecho que la mala postura puede acarrear lesiones de gravedad y para ejemplificar están los casos del síndrome de salón de belleza, algunos de los cuales han sido compensados económicamente. Además, no descartamos el infierno que debía haber sido viajar 14 horas en un muy reducido espacio personal.

Más información smh.com.au

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