Miércoles  22 de noviembre  de 2017  10:45 am
Billetes de euros

La semana pasada, una corte de apelaciones del Reino Unido confirmó una sentencia de primera instancia en la que el juez establece una repartición del 50-50 de los bienes en un caso de divorcio, al afirmar que el esposo no fue particularmente “genial” al amasar su gran fortuna.

El divorcio fue entre Randy Work, ex banquero de una firma de capital en Texas, Estados Unidos, y Mandy Grey, ambos de nacionalidad estadunidense casados en 1995, residentes en Londres y padres de dos adolescentes.

Si bien en el Reino Unido los jueces tienden a repartir en partes iguales los bienes conyugales al momento del divorcio, Randy Work esperaba ser de los pocos casos en que la adjudicación a la exesposa es menor. De esta forma invocó en primer lugar el incumplimiento del acuerdo prematrimonial porque ella tuvo un amorío con el terapista físico de ambos. Por esta razón pedía que solo le adjudicaran 5 millones de libras esterlinas de la fortuna familiar, que incluye una mansión de 30 millones de libras en Londres y una casa en el centro de esquí de Aspen, Colorado, Estados Unidos, valuada en 18 millones de libras esterlinas.

Randy Work, de 49 años de edad, argumentó que él había realizado una “extraordinaria contribución” a la fortuna familiar porque se trataba de un “genio” financiero que logró ganar más de 300 millones de dólares en 10 años.

Sin embargo, sus alegatos de genialidad no impresionaron al juez Holman de primera instancia, quien, en 2015, al dictar la sentencia de divorcio falló por el reparto igualitario del patrimonio de los cónyuges.

“Personalmente encuentro que es una palabra muy difícil y, posiblemente de poca ayuda, en este contexto”, dijo el juez. “En mi opinión, la palabra ‘genio’ tiende a ser usada en exceso y es debidamente reservada para Leonardo da Vinci, Mozart, Einstein y otros como ellos”.

Así, el juez consideró que, aunque Work es un “astuto hombre de negocios”, Mandy Gray fue una mujer “sumamente inteligente”, al haber dejado su carrera profesional y seguido al esposo a Tokio, Japón, donde él amasó una fortuna explotando la crisis financiera japonesa.

“El reclamo exitoso de una contribución especial requiere una excepcional e individual cualidad en el cónyuge en cuestión. Estar en el lugar adecuado en el momento adecuado o beneficiarse de un periodo de auge no es suficiente”, dijo el juez Holman.

“Algún día se tomará en consideración si un futbolista muy bien pagado, que es muy bueno en su trabajo, pero no más hábil que los grandes del pasado como Stanley Matthews o Bobby Charlton, realiza una contribución especial o meramente es un afortunado beneficiario de los pagos colosales que se hacen ahora posibles por el pago de los derechos de televisión”, sentenció en juez Holmes.

Por lo anterior, el juez concluyó que Work y Gray habían sido “dos socios fuertes e iguales”, ordenando un reparto igualitario de los bienes.

Se trata de una sentencia confirmada por los jueces de apelaciones, para quienes Work no pudo demostrar en qué estaba equivocada la sentencia del juez Holmes.

Sin duda un golpe duro al ego y al bolsillo de este ex banquero, que ha gastado tres millones de libras esterlinas tratando de evitar que su esposa obtenga la mitad de la fortuna.

Más información theguardian.com

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