Martes  26 de septiembre  de 2017  10:46 am
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Lene Antonsen es una joven estudiante noruega que corre el riesgo de ser expulsada de la universidad donde estudia para cuidar de discapacitados debido a su trabajo de medio tiempo que consiste en vender fotografías suyas mostrando el torso desnudo.

“Tengo un perfil en Snapchat con unos 20,000 seguidores. Lo uso para vender fotos vía SMS y también aparezco topless en revistas y en sitio web. Ellos [la universidad] piensan que esto es desagradable”, declaró Lena Antonsen quien es estudiante del Østfold University College en Fredrikstad, Noruega.

Cuando personal de la universidad se percató de la forma en que Lena se hace de recursos económicos, trataron el tema con ella vía correo electrónico y luego mediante entrevistas, pero han referido el caso a un comité para que evalúe si la estudiante es candidata apta para permanecer en su institución. La decisión será tomada el próximo mes de mayo.

“Esta es una reacción extrema. Es como disparar a gorriones con cañones”, ha declarado su abogado, Torjus Torjusen.

El abogado declaró a los medios que, según entiende, el comité universitario le informó que decidirán si la vida privada de Lena afecta su capacidad para cuidar de personas con discapacidad.

El abogado Torjusen ha dicho que se trata de fotografías que no ponen en riesgo la vida de personas y que “si hubiera sido prostitución, entonces sería contrario a la ley. Pero no está prohibido por ley vender este tipo de fotografías”.

Si bien personal de la universidad no ha querido declarar sobre este caso en particular, el vocero universitario, Tore Petter Engen, dijo que están actuando conforme “a reglamentos sobre evaluación de idoneidad en educación superior”, que aplican todas las universidades y facultades.

“En principio puedo decir que corresponde individualmente a los estudiantes lo que hacen en su tiempo libre. Pero si recibimos reportes de falta de confianza, entonces estamos obligados a seguir el procedimiento normal y a evaluar el caso de la forma en que los reglamentos nacionales estipulan”.

Dijo que, por ejemplo, el año pasado la universidad recibió cinco reportes de este tipo y sólo uno fue referido al comité de idoneidad que resolvió que ese estudiante podía seguir estudiando.

Para el abogado Torjusen, sin embargo, este asunto le suena como a “guardianes de museos o policía de la moral”.

Sabremos en mayo si Lena puede seguir estudiando y manteniendo sus estudios vendiendo sus fotografías.

Más información theguardian.com

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