Hélice de ADN

Al resolver un amparo directo en revisión, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que es constitucional que en un juicio de paternidad se presuma la misma si las personas se niegan a que se les practique una prueba de ADN.

En el caso, una mujer demandó a una persona el reconocimiento de paternidad al pensar que era su padre. Durante el juicio se pidió una prueba de ADN al demandado, pero éste se negó por lo que con fundamento en el Código Civil de Guanajuato, el juez consideró que debía presumirse que el demandado sí era el padre biológico y por tanto decretó la paternidad. Dicha decisión fue confirmada en apelación.

La persona promovió amparo en contra de esta decisión al considerar que la presunción de paternidad violaba su derecho a la intimidad, al obligarle a practicarse una prueba genética dándose a conocer información privada contenida en su ADN.

La Primera Sala estimó que en el caso era necesario ponderar el derecho a la intimidad derecho a la identidad para evaluar si la afectación era proporcional. En el análisis, la Primera Sala destacó que las personas tienen derecho a conocer su origen biológico ya que esto tiene una enorme trascendencia en la imagen que las personas generan de sí mismas y también tiene importantes consecuencias jurídicas y psicológicas. Por otra parte, la toma de una muestra genética implica recabar información que pertenece al ámbito privado del ser humano, en tanto puede poner en evidencia condiciones genéticas, relacionadas con aspectos patológicos hereditarios o algunas tendencias o proclividad a determinadas conductas.

En este sentido, se estimó que la prueba de ADN tiene un alto impacto en la protección del derecho a la identidad ya que permite averiguar, con absoluta certeza, quiénes son los padres biológicos.

En cambio, la afectación a la privacidad es moderada porque al desahogar la prueba genética no se obtiene toda la información del ADN sino sólo la necesaria para verificar la paternidad; además, no se puede obligar a las personas a que se sometan a la prueba, sino que solamente se presume la paternidad si se rehúsan a que se les practique la prueba.

De esta manera en la sentencia se concluyó que una prueba de ADN en un juicio de paternidad no supone una intromisión desmedida, arbitraria ni irracional para la privacidad de un individuo. En contraste, su exclusión puede resultar devastadora para quien busca conocer su identidad, su origen y quiénes son sus padres.

En un caso semejante, en España, los magistrados de la Sala Civil del Tribunal Supremo declararon la paternidad de un hombre que sin razón justificada se negó a someterse a la prueba de paternidad.

Más información scjn.gob.mx

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