Domingo  17 de diciembre  de 2017  2:25 am

Al término de una reunión de emergencia del gabinete, el presidente del estado federado alemán de Bavaria, Horst Seehofer, declaró el viernes de la semana pasada que si el gobierno federal de la canciller Angela Merkel no cambiaba su política migratoria que permite el ingreso de refugiados al país, recurrirían dicha política ante la Corte Constitucional.

El fundamento para hacerlo, de acuerdo con el gobierno bávaro, es que dicha política amenaza “la capacidad de los estados alemanes de actuar con independencia”.

“Si el gobierno federal no hace nada el Estado Libre de Bavaria se verá forzado a tomar el asunto en sus propias manos”, declaró el ministro del interior Joachim Herrmann, pero sin prestar mayores declaraciones sobre la forma en que actuarán.

Frente a la crisis de refugiados, el gobierno de Angela Merkel decidió suspender la aplicación del protocolo de Dublín que dispone que los refugiados deben ser registrados en el primer país europeo al que ingresan. Derivado de esta suspensión, desde agosto pasado Alemania dejó de enviar de regreso a los refugiados de países en guerra como Siria, Eritrea y Afganistán, a Grecia o Italia, países por donde suelen entrar a Europa.

“Estamos en una situación extraordinaria”, declaró la canciller la semana pasada en un programa de televisión en que explicó la difícil decisión que enfrenta día a día al permitir el flujo de refugiados por sus fronteras.

“Yo no generé este asunto”, dijo Angela Merkel, “Tuve que reaccionar y cambiar una extraordinaria situación a una controlada situación pero ahora tenemos que lidiar con ello”.

Según cifras oficiales tan solo en septiembre ingresaron a Alemania 164,000 refugiados.

Aunque es un gesto que ha sido calificado de humanitario, ha sido el gobierno de Bavaria, en frontera con Austria, el que ha tenido que enfrentar el gran flujo de personas que diariamente cruzan por su frontera. Así, en semanas pasadas ya el presidente bávaro había pedido que se limitara el número de personas que podían entrar y que los demás fueran regresados a Austria o trasladados a otros estados federados alemanes.

Estas declaraciones a su vez dieron pie para que el gobierno de Austria reaccionara con indignación: “Si Bavaria empieza a disminuir el flujo de refugiados y a establecer más controles, entonces Austria se verá forzada a tomar medidas similares”, dijo Johanna Mikl-Leitner, ministra del interior, el jueves de la semana pasada.

A todas estas manifestaciones que se oponen a la política tomada por el gobierno federal alemán, la canciller les respondió: “No podemos cerrar las fronteras. Podemos hacer revisiones pero hay 3,000 kilómetros de frontera ¿Quieren levantar una cerca a lo largo del camino? La gente va a encontrar la forma de llegar, no hay final al flujo”. Y aunque estuvo de acuerdo en que se puede proteger mejor la frontera europea, concluyó que esto tampoco va a evitar que la gente siga entrando.

Angela Merkel ha prometido que Alemania saldrá victoriosa de esta crisis, pero “hasta ese momento necesitamos un alto grado de compromiso nacional”, un compromiso que por lo pronto Bavaria parece no querer aceptar y que podría retar judicialmente.

Más información BBC y thelocal.com

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