Esta semana el Consejo de Europa decidirá si emite una recomendación a Francia para que actualice su legislación de protección a la infancia de tal forma que prohíba expresa y claramente los azotes a los niños, conforme a la legislación europea.

El Consejo de Europa ha trabajado por la eliminación de los golpes o azotes a los niños desde el 2008 cuando lanzó una campaña titulada Raise your hand against smacking que podemos traducir como Alza tu mano contra los azotes, a fin de que los 47 miembros legislaran expresamente la prohibición de azotar a los hijos.

Entre otras razones se propone abolir el castigo físico a los niños porque constituye una violación de los derechos del niño, al respeto de su dignidad humana e integridad física y a gozar de igual protección ante la ley. En muchos casos el castigo físico puede poner en peligro el derecho del niño a la educación, el desarrollo y la salud e incluso el derecho a la vida.

En Francia la ley establece que el castigo físico a los niños no está permitido, salvo que sea en un “contexto educativo” y aunque el gobierno francés defiende que la ley vigente es suficiente para proteger los derechos de la infancia, organizaciones que abogan por los derechos de los niños han estado presionando para lograr una mayor protección.

Olivier Maurel, fundador de la organización en contra del castigo corporal Oveo, explica la importancia de prohibirlo totalmente: “Después de que se prohibieron los azotes en Suecia (en 1979) la tasa de muertes infantiles por abuso ha descendido a 0.6 por ciento por cada 100,000. En Francia permanece en 1.4 por 100,000”.

Lo interesante de este caso es que la queja en contra de la vaga legislación francesa fue presentada ante el Consejo de Europa por una organización británica, Aproach, en enero de 2013, que señaló que Francia ha violado la Carta Social Europea al no prohibir expresamente el castigo físico a los niños.

“Francia voluntariamente se adhirió a esta carta social e hizo el compromiso legal de ajustarse a sus provisiones. Si hay una violación, Francia tiene la obligación de enderezarlo y el Comité Europeo de Derechos Sociales dará seguimiento para asegurarse que las medidas se está tomando en la dirección correcta”, dijo Andrew Cutting, vocero de Aproach.

Aproach ha podido presentar esta queja pues el gobernó francés en uno de los poco países del Consejo que ha aceptado que sindicatos, ONG y otras organizaciones presenten quejas formales en su contra ante el Comité Europeo de Derechos Sociales.

Las leyes que prohíben el castigo físico a los niños ya han sido retadas. Por ejemplo, en 1982 unos padres suecos se quejaron de que la ley en cuestión violaba el derecho de no injerencia en la vida familiar y el derecho de libertad religiosa. Sin embargo la Comisión Europea de Derechos Humanos declaró no admisible la solicitud estableciendo que dicha ley no era insólita.

“El hecho de que no se realice distinción alguna entre el trato que reciben los niños de sus padres y el mismo trato aplicado a un adulto extraño, no puede, a juicio de la Comisión, constituir una “injerencia” en la vida privada y familiar del solicitante, ya que las consecuencias de la agresión son las mismas en ambos casos…”

Por su parte, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desafió el concepto de “castigo razonable” impuesto por los padres y en septiembre de 1998 dictaminó unánimemente que el castigo físico infringido a un joven inglés por su padrastro era un castigo degradante que violaba el artículo 3 de la Carta Europea de Derechos Humanos. En este caso se hizo responsable al gobierno porque sus leyes permitían el “castigo razonable” incapacitando al estado de otorgar una protección adecuada a los niños, incluida una “disuasión eficaz”.

Además, la jurisprudencia del Comité Europeo de Derechos Sociales exige a todos los estados miembros que prohíban todo castigo físico o cualquier otra forma de castigo o trato humillante a los niños y que promuevan otras medidas enérgicas administrativas y educativas para reconocer y hacer realidad el derecho de los niños a la protección.

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU, que supervisa la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño ha interpretado que este instrumento internacional exige la eliminación de toda forma de castigo físico, a cuya voz se han sumado el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Comité de Derechos Humanos y el Comité contra la Tortura, todos de la ONU.

Así, desde 2006 la propia ONU inició una campaña en contra de la abolición del castigo físico a los niños.

Países como Australia y Argentina se han unido al llamado de prohibir legislativamente el castigo físico a los niños.

En Francia quizá la conclusión del Consejo de Europa sea el impulso que la iniciativa de ley para prohibir expresamente los azotes salga de la congeladora legislativa a donde fue puesta el pasado mes de mayo por la falta de voluntad de los legisladores de discutir sobre los derechos de los niños, “actuando en interés de los derechos de los adultos y no de los niños” como lo considera el doctor Gilles Lazimi, experto en el tema.

Estas voces expertas concluyen que, contrario a la vox populi, una nalgada o un azote, nunca dejan intacta la dignidad del niño.

A continuación del video de la campaña Raise your hand against smacking del Consejo de Europa

http://www.youtube.com/watch?v=qtUdWJZ__ms

Más información The Local y coe.int

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