Mazo judicial

Este miércoles, el pleno de la Corte Federal de Australia decidió incrementar una multa impuesta a una empresa japonesa de autopartes por colusión, fijando una multa histórica en Australia respecto del derecho de competencia económica.

La empresa multada es Yazaki, es la fabricante de juegos de cables más grande del mundo. Estos cables son utilizados en los sistemas eléctricos de los vehículos para transmitir energía y señales a otras partes del automóvil.

La Comisión Australiana de Competencia y Consumidores, ACCC por sus siglas en inglés, encontró que Yazaki se había coludido con su competidora Sumitomo Electric Industries para coordinar los precios de los juegos de cables vendidos a Toyota para ser usados en sus modelos Camry.

Pese a que las operaciones se realizaron mayoritariamente en Japón, al ser una empresa que conduce negocios en Australia, se encontró jurisdicción suficiente para el proceso en materia de competencia económica.

En primera instancia Yazaki fue encontrada culpable de colusión y se le fijó una multa de 9.5 millones de dólares australianos. Al juzgar que la cantidad era muy baja, la ACCC decidió apelar.

“Apelamos las sanciones impuestas por el juez del proceso porque consideramos que la sanción original de 9.5 millones era insuficiente para evitar adecuadamente a Yazaki y a otros negocios el involucrarse en prácticas concertadas en el futuro”, declaró a los medios Rod Sims, presidente de la ACCC.

La Comisión expuso en la apelación que la multa debía ser entre 42 y 55 millones de dólares “para reflejar tanto el tamaño de las operaciones de Yazaki como la naturaleza grave de su conducta colusoria”, declaró el funcionario de la ACCC.

Atendiendo lo anterior, la Corte Federal decidió incrementar la multa a 46 millones de dólares australianos, siendo la multa más alta que en materia de competencia económica se impone en Australia.

Pese a que se trata de la multa más alta que se ha impuesto, la profesora Caron Beaton-Wells, experta en derecho de la competencia de la Universidad de Melbourne, declaró que “es apenas el 50 por ciento del máximo que se pudo haber impuesto”, señalando que Australia es uno de los países de la OCDE que impone las multas más bajas tratándose de prácticas restrictivas de la libre competencia.

La profesora explicó que las autoridades en otras jurisdicciones como la Unión Europea o los Estados Unidos establecen una “tasa base” que es un porcentaje de las ventas anticompetitivas de la compañía. Esta tasa base es el punto de partida para calcular la sanción. Así, esa tasa es multiplicada por el tamaño de la practica concertada y se toman en consideración factores agravantes como la jerarquía de los funcionarios involucrados.

“Hasta ahora, nuestra máxima sanción es de 46 millones, mientras que la más alta en los Estados Unidos es de 165 millones y en la Unión Europea de 1,500 millones”, declaró la profesora.

“Australia todavía necesita analizar la forma en que calcularemos estas multas, porque si no, seguiremos estando por debajo del resto del mundo y muy por debajo de donde deberíamos estar para impedir que estas multinacionales realicen conductas anti-competencia acá”, concluyó la experta.

Más información smh.co.au

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