Mazo y birrete

En Bermudas, la Corte de Apelaciones concluyó que en el territorio tiene prevalencia la ley de inmigración sobre la ley de derechos humanos, concluyendo de esta forma que la Suprema Corte equivocó su juicio cuando al conceder mismos derechos que los bermudeños a sus cónyuges del mismo sexo dio prevalencia a la segunda ley sobre la primera. Se trata de un complicado caso en el que creo haber encontrado la punta de la madeja.

Bermudas es un Territorio Británico de Ultramar, BOT por sus siglas en inglés, catorce territorios pertenecientes a la Corona Británica pero que no forman parte integrante del Reino Unido. Bermudas tiene un gobierno interior y leyes propias, aunque su jefe de estado, es decir, quien los representa ante la comunidad internacional, es la reina Isabel II.

En 1956 se emitió la Ley de Inmigración y Protección de Bermudas, BIPA por sus siglas en inglés, la cual da preferencia de trabajo a quienes tienen el estatus de bermudeños sobre quienes no lo tienen, aun cuando sean ciudadanos BOT. El estatus de debe adquirir de tal forma que no se es bermudeño por el hecho de haber nacido en la isla.

El caso que llegó a los tribunales por el cual se ha declarado que la BIPA prevalece sobre la Ley de Derechos Humanos, HRA, de 1981 es el del matrimonio de Marco y Paula Tavares. Él es de nacionalidad portuguesa y ella tiene la nacionalidad BOT, habiendo nacido en Bermudas en 1976. Pese a su lugar de nacimiento, no tiene el estatus porque ninguno de sus padres es bermudeño.

Si bien Paula Tavares abandonó Bermudas dos veces, una en la infancia y otra en la juventud cuando estudió en las Azores, Portugal, la mayor parte de su vida ha residido en Bermudas. Pero al no tener el estatus no puede trabajar legalmente. Su esposo Marco trabaja en Bermudas bajo un permiso de residencia y de trabajo temporal.

Paula trató de obtener el permiso legal para trabajar, pero su situación se complicó de tal forma que la única manera de obtenerlo es como esposa de una persona con estatus bermudeño para lo cual su esposo debe nacionalizarse BOT y aplicar por el estatus. Para aplicar por la naturalización primero debe obtener un permiso de residencia indefinido el cual le fue negado por el ministro de inmigración. Esta decisión fue revertida en primera instancia, pero confirmada por la Corte de Apelaciones. Cabe señalar que en el sistema judicial de Bermudas la primera instancia es la Corte Suprema, la segunda la Corte de Apelaciones y el último recurso es el Privy Council o Consejo Privado que, además de ser un órgano asesor de la reina, funciona como corte suprema para varios territorios ultramarinos y algunos estados parte del Commonwealth.

En la apelación, tanto el ministro de inmigración, el gobernador y el fiscal general alegaban que prevalece la BIPA sobre la HRA de tal forma que se puede discriminar en materia laboral a quienes no tienen el estatus de bermudeños, no aplicando la disposición que establece en la sección 5 de la ley en materia de derechos humanos que no se debe discriminar a persona alguna en el suministro de cualquier producto, instalaciones o servicios.

Los jueces de apelación estuvieron de acuerdo con la postura del gobierno, estableciendo que en la decisión de la Suprema Corte en la que se dio preeminencia a la HRA sobre la BIPA, el juez erró su juicio. En esa decisión, conocida como Bread, el juez concluyó que los cónyuges de los bermudeños del mismo sexo tienen derechos de residencia y trabajo. Gracias a esta decisión por unos meses se legalizó en Bermudas el matrimonio entre personas del mismo sexo hasta que en febrero de este año se emitió una ley sobre sociedades de convivencia.

"La HRA no funciona para que las disposiciones de la BIPA estén sujetas a las disposiciones de discriminación de la HRA.

"Sostener lo contrario sería, en mi opinión, ignorar el hecho de que la Constitución reconoce expresamente la necesidad de discriminar a las personas que no pertenecen a Bermudas en la regulación del empleo", concluyó en su decisión el juez de apelaciones Geoffrey Bell.

El juez Christopher Clarke apoyó esta decisión señalando que la ley de inmigración es inherentemente discriminatoria, concluyendo que el ministro de inmigración en el ejercicio de sus funciones no suministra productos, instalaciones o servicios y, por tanto, la disposición sobre la discriminación simplemente no es aplicable.

"De acuerdo con esta lógica, sería ilegal negarse a permitir que un ciudadano no bermudeño sin vínculos con Bermudas ingrese, permanezca y trabaje en las Bermudas. Hacer eso sería discriminación directa. El ciudadano del Reino Unido tendría la libertad de venir, residir y trabajar en Bermudas sin restricciones, en compañía de los ciudadanos de cualquier otro estado ", concluyó el juez Clarke dejando muy clara la postura de Bermudas respecto de la inmigración.

Por lo pronto Paula Tavares tendrá que seguir luchando por su derecho a trabajar en un territorio que la vio nacer, crecer y educarse y de donde sus dos hijos son originarios. Una situación que es legal, pero que se antoja muy injusta.

Más información royalgazette.com

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