Manos pagando dinero

La ganadora de 560 millones de dólares de la lotería Powerball, está pidiendo a un juez de los Estados Unidos que le permita permanecer en el anonimato para reclamar su premio.

Por razones de transparencia, las leyes, en particular la del estado de Nueva Hampshire donde reside la ganadora, exigen que al recibir el premio se conozco el nombre del ganador, su lugar de residencia y el monto del premio. Nueva Hampshire permite que las personas formen un fideicomiso anónimo, pero en el caso de esta mujer eso ya no es posible porque firmó con su nombre y alterar la firma en el boleto ganador lo anularía.

Para mantener el anonimato, esta mujer, quien se ha identificado como Jane Doe, ha presentado ante los tribunales una solicitud al respecto, a través de su abogado Steven Gordon.

“Ella es una residente de vario años de Nueva Hampshire y es miembro comprometido de la comunidad”, se lee en la petición judicial. “Ella desea continuar este trabajo y tener la libertad de entrar a una tienda o acudir a eventos públicos sin ser reconocida como la ganadora de quinientos millones de dólares”.

Mediante un comunicado, el director ejecutivo de la lotería de Nueva Hampshire, Charlie McIntyre, declaró sobre el caso que han consultado con el fiscal general del estado quien ha concluido que el ganador de Powerball tiene que cumplir con las leyes de transparencia “como cualquier otro”.

“La Lotería de Nueva Hampshire entiende que ganar el premio de Powerball de 560 millones de dólares en un evento que cambia la vida”, se lee en el comunicado. “Habiendo entregado numerosos premios de Powerball a lo largo de los años, también entendemos que los procesos para los reclamantes del permio son importantes para la seguridad e integridad de la lotería, nuestros jugadores y juegos. Mientras que respetamos el deseo de la jugadora de mantenerse anónima, las leyes estatales y las reglas de la lotería indican claramente los protocolos”.

En un caso semejante, en 2015 un iraquí que compro un billete de lotería en línea ganó en el estado de Oregon, también en Estados Unidos, un premio de 6.4 millones de dólares, pidiendo permanecer anónimo por razones de seguridad. En este caso, al tratarse de otro estado, Jack Roberts, director de Oregon Lottery, accedió a la petición del ganador, aunque haciéndole saber que su decisión podía ser recurrida ante una corte judicial que terminara obligándolo a hacer público su nombre. “No quería ser responsable si uno de sus hijos es secuestrado”, dijo Jack Roberts al referirse a la solicitud de anonimato. “Es mi decisión el que la necesidad de seguridad es superior a la necesidad del público de saber”.

En el caso de Nueva Hampshire falta por ver qué decide el juez y, de conceder la petición, si de verdad es posible pasar inadvertidamente tras haber ganado 500 millones de dólares.

Más información smh.co.au

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