Domingo  17 de diciembre  de 2017  2:25 am
Iglesia cristiana

Frente a la crisis migratoria, las iglesias en Alemania han estado protegiendo migrantes con fundamento en una antigua costumbre que, si bien no está integrada en la ley vigente, el gobierno ha otorgado un reconocimiento.

“El derecho a asilo y el derecho a asilar en terreno sagrado date de hace miles de años”, explica Doris Otminghaus, una clériga de la iglesia evangélica en la localidad de Haßfurt, en Bavaria, estado que se opone a la política migratoria del gobierno federal de Ángela Merkel. “El asilo eclesiástico tiene una larga historia, es uno de los derechos humanos más antiguos que conocemos”.

Para apoyar este derecho de asilo eclesiástico, se ha fundado el Comité Ecuménico Alemán de Asilo Eclesiástico, BAG por sus siglas en alemán, una red de iglesias protestantes, católicas y libres.

BAG explica que el asilo eclesiástico existe como una forma temporal de protección a las personas sin estatus legal de residencia, cuyas vidas están en riesgo si regresan a sus países de origen. Se estima que actualmente hay 531 personas, incluidos 127 niños, asiladas por iglesias en todo Alemania, todas ellas registradas con las autoridades civiles.

El asilo eclesiástico fue reconocido por el gobierno alemán en un acuerdo firmado en 2015 entre las iglesias alemanas y la Oficina Federal para Refugiados y Migración, BAMF. Conforme a Edith Avram, vocera del BAMF, el acuerdo se refiere a los llamados casos Dublín para que el gobierno realice un nuevo análisis del caso. Los llamados casos Dublín se fundamentan en las regulaciones que disponen que un solo estado miembro es responsable para examinar la solicitud de asilo. Así, cuando una persona está en un estado miembro, pero el análisis de su caso corresponde a otro estado, es trasladado a ese otro país europeo.

Conforme con Dietlind Jochims, clériga y presidente del BAG, hasta el momento la fiscalía ha investigado 130 casos de asilados en iglesias, aunque todos han sido desechados. Ninguna iglesia ha sido multada aun cuando han reincidido en el otorgamiento de asilo.

Stephan Reichel, presidente de la organización Matteo - Church and Asylum, todas las investigaciones han sido en el estado de Bavaria. “Aparte de algunas pequeñas excepciones, el único lugar donde ha sucedido es en Bavaria… Si cruzas la frontera con otro estado alemán eso no sucede. La presión empezó el verano pasado. Y después de unas 50 investigaciones en contra de curas y pastores investigaron a Otminghaus y fue ella quien empezó a hacer sonar las alarmas”.

Reichel explica que en Baviera han sido las iglesias las que han jugado un papel muy importante en el apoyo e integración de refugiados.

“El objetivo no es tener a alguien en las iglesias muchos años, sino crear un espacio para reflexionar la decisión hecha por la oficina federal”, explica sobre el asilo eclesiástico Bellinda Bertolucci, asesora legal del grupo de derechos humanos Pro Asyl. “Por ejemplo, hay la oportunidad para que BAMF revise el caso otra vez y en caso de error puede ser enmendado o pueden encontrar otra solución. Frecuentemente el asilo eclesiástico lleva a otra decisión”.

Por lo pronto, la investigación en contra de la clériga Doris Otminghaus ha sido desechada y ella ha seguido asilando en su iglesia a migrantes quienes, en tanto permanezcan en “suelo sagrado”, es decir, dentro de los límites de la iglesia, no pueden ser detenidos.

Más información thelocal.de

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