Domingo  24 de septiembre  de 2017  6:58 am
Interior de una vinoteca

En una decisión que generó extrañeza, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias confirmó un fallo de menor instancia que declaró inválido el despido de un mesero que se presentó a laborar tres veces en estado de ebriedad.

El empleado trabajaba en una sidrería en la capital asturiana, Gijón. Las dos primeras ocasiones en que se presentó ebrio a trabajar, el patrón lo suspendió durante tres días sin goce de sueldo, pero la tercera vez que ocurrió, el dueño de la sidrería decidió entregarle una carta en la que le notificaba el despido.

“Es evidente que no tiene intención alguna de corregir su comportamiento, habiéndose presentado de nuevo el día 7 de junio a su puesto a trabajo a las 19 horas en un claro estado de embriaguez y ello pese a haber sido advertido y sancionado en otras dos ocasiones por incurrir en la misma conducta: el 7 de abril y el 13 de mayo de 2016 (sanciones consistentes cada una de ellas en tres días de suspensión y sueldo)”, se lee en la carta que el patrón entregó a su empleado notificándole el despido, que tuvo efecto el 21 de junio de 2016.

El patrón basó el despido en un artículo del Convenio Colectivo para el sector de la Hostelería y Similares del Principado de Asturias que, señala el tribunal, “considera incumplimiento contractual la embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo”.

Al no haberse explicado en la carta “las acciones o manera de actuar del trabajador por las que su estado encajaba en el concepto de embriaguez”, el despido no es procedente, conforme a la decisión dada a conocer en junio de este año.

“Han de concurrir simultáneamente la embriaguez, su habitualidad y la repercusión negativa en el trabajo por efecto de la misma para calificar la actuación del trabajador de incumplimiento sancionable con el despido”, explicaron los magistrados, enfatizando que por la carta de despido no se pueden conocer los hechos en su totalidad ni el real estado en el que acudió el mesero a trabajar.

Así, no solo se declaró ilegal el despido lo que implicó la reinstalación, sino también el pago de salarios caídos o vencidos desde el despido ocurrido en junio de 2016. Sin duda, este mesero tuvo mucha suerte porque en algunos lugares, como México, el solo hecho de acudir a trabajar en estado de ebriedad, aunque sea una única vez, es motivo de despido.

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