Miércoles  16 de agosto  de 2017  11:34 pm
Mujeres cultivando en Nepal

El Parlamento de Nepal acaba de aprobar reformas de leyes que pretenden reforzar la protección a las mujeres, al endurecer las sanciones en caso de ataques con ácido, de esclavitud, de violadores que obliguen al exilio a sus víctimas, regulando el sistema de petición de dote, así como sancionando la práctica de exiliar a las mujeres durante sus menstruaciones.

La práctica de exiliar a las mujeres durante sus ciclos menstruales, conocida como Chhaupadi, se radica en una antigua tradición cultural de la religión hindú, según la cual las mujeres durante la menstruación deben irse del pueblo o villa a refugios generalmente con falta de instalaciones sanitarias y mal construidos, que terminan poniendo en riesgo la salud de las mujeres por la posible contracción de infecciones, así como su seguridad respecto del clima y del ataque de animales salvajes.

Nepal prohibió esta práctica hace una década. Sin embargo, al no haberse establecido sanción en la ley, la práctica ha continuado particularmente en las zonas con población mayoritariamente hindú, particularmente en las montañas occidentales.

La reforma aprobada, que iniciará vigencia en agosto de 2018, sanciona a quienes obliguen a las mujeres a exiliarse con pena máxima de hasta tres meses de cárcel o el pago de una multa de hasta 3,000 rupias nepalesas, equivalentes a unos US$29.

“Las personas quedarán disuadidas de seguir la costumbre discriminatoria por el miedo del castigo”, declaró el legislador Krishna Bhakta Pokhrel, miembro del comité que impulsó la iniciativa.

Sin embargo, la legisladora Gauri Kumari Oli, del distrito de Doti donde la práctica es muy extendida, declaró a Associated Press que la ley no es suficiente.

“El miedo al castigo no detendrá a las personas de seguir esta costumbre que sostiene que las mujeres son impuras durante la menstruación”, dijo. “Las agencias gubernamentales y no gubernamentales deben empezar a hacer más por sensibilizar”.

La legisladora declaró que ella misma fue obligada a cumplir la costumbre, aunque no de forma tan estricta como se obliga a otras mujeres. “Como sucede en cualquier lugar en Nepal, me pidieron que no entrara al templo o a la cocina”, relató. “Pero nunca tuve que dormir en un cobertizo”.

Se espera que este sea el comienzo de una protección más adecuada a la seguridad de las mujeres y que la menstruación deje de ser vista como motivo de humillación.

Esto es un ejemplo más de que no todas las tradiciones culturales merecen ser protegidas.

Más información arabnews.com

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