Sábado  18 de noviembre  de 2017  8:21 am
Entrada de la calle de Presidio Terrance

Los 35 residentes del exclusivo fraccionamiento privado de Presidio Terrance en San Francisco, California, despertaron esta semana con la noticia de que la calle principal del conjunto habitacional fue subastada y vendida por las autoridades de la ciudad al no haber pagado un impuesto anual de 14 dólares durante treinta años.

Presidio Terrance es la única calle del fraccionamiento y es un área de uso común sobre la cual se encuentran las mansiones de valores millonarios. La compra incluye la calle, las aceras y las áreas verdes cuidadosamente embellecidas que se encuentran en la misma y que han sido mantenidas desde, por lo menos, 1905.

Al igual que otros municipios de los Estados Unidos, la ciudad de San Francisco subasta regularmente las propiedades sobre las cuales los propietarios han dejado de pagar sus impuestos. Las ventas son definitivas por lo que los interesados deben inspeccionar a fondo la propiedad y consultar las reglas locales de zonificación.

Las ciudades permiten la existencia de las calles privadas ya que les ahorra costos, pero los propietarios deben hacerse responsables del mantenimiento de las mismas y pagar impuestos por la propiedad. Los dueños llegan a ser legalmente responsables de cualquier accidente o lesión que ocurre debido al mal mantenimiento, como no recoger la nieve o no reparar los baches. En San Francisco existen por lo menos 181 calles privadas.

La venta de Presidio Terrance se concretó en abril de 2015 cuando la oficina de impuestos de la ciudad subastó en línea la propiedad, tratando de recuperar los 994 dólares en impuestos no pagados, actualizaciones, multas y recargos. Los ganadores fueron Tina Lam y Michael Cheng, que buscaban oportunidades de bienes raíces en la ciudad, que ofrecieron por la propiedad 90,101 dólares.

En estas subastas, el dueño original tiene un año para hacer un trato y lograr retener la propiedad, pero han pasado dos años desde que se vendió Presidio Terrance.

Los 35 residentes no se enteraron de la operación sino hasta mayo de 2017 cuando un representante de Lam y Cheng los contactó para saber si los residentes tenían algún interés en la recomprar la propiedad a la pareja.

Por supuesto, los residentes están intentando acciones legales para recuperar la propiedad. El mes pasado, presentaron una solicitud de audiencia a la Junta de Supervisores invocando una disposición poco conocida del código tributario estatal que faculta a dicha Junta para rescindir una venta de este tipo si "se determina que la propiedad no debería haber sido vendida".

Y los propietarios afirman que hay varias razones por la que la propiedad no debió de haber sido vendida. Para empezar, la ciudad estaba enviando los recibos de impuestos al domicilio de un contador que administraba el fraccionamiento, pero que se jubiló principios de los ochenta, sostienen, y ninguna de las compañías de administración de propiedades que contrataron para administrar las áreas comunes sabía sobre la obligación tributaria.

Además, consideran que la ciudad tenía la obligación de publicar un aviso en Presidio Terrance notificando a los vecinos de la subasta de 2015.

Por su parte, las autoridades municipales afirman que todo se hizo conforme a la norma, que la obligación de proporcionar un domicilio y mantenerlo actualizado es de la asociación de residentes, por lo que la ciudad no está obligada a averiguar el nuevo domicilio.

En cuanto a la publicación del aviso, destacan que este sólo es aplicable cuando una residencia va a ser subastada y es necesario que la misma sea desalojada.

Finalmente, destacan que la Junta de Supervisores "nunca ha hecho una audiencia de rescisión", y que, como la venta se formalizó hace dos años, podría ser difícil revocarla.

La Junta ha fijado fecha de audiencia para el 5 de septiembre cuando se considerará si analizan el caso. De hacerlo, los argumentos serán escuchados el 31 de octubre.

El asunto se puede complicar para la asociación de residentes si Lam y Cheng venden la propiedad a un tercero, por lo que han solicitado una orden judicial para que se impida la venta de la propiedad hasta que la Junta resuelva el caso.

Lam y Cheng dicen que no tienen prisa por vender. Por lo pronto ellos analizan cobrar el estacionamiento en los 120 lugares que tiene la calle. Y si los residentes de Presidio Terrance no están interesados, pueden ofrecerlos a los vecinos, en una ciudad donde el estacionamiento es un privilegio.

La pareja no tiene nada que perder porque, si la operación se revierte, recuperarán su inversión más intereses, si no, seguramente los residentes de Presidio Terrance estarán más interesados en recomprar la propiedad.

Hay un poco de ironía en el caso. Hasta antes de una decisión de la Suprema Corte de los Estados Unidos en 1948, la compra de casas en Presidio Terrance estaba limitada a personas de raza blanca.

Más información sfchronicle.com 

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