Martes  21 de noviembre  de 2017  7:03 pm
Envase de salsa de soya Kikkoman

Por la presencia de cierta cantidad de alcohol, las autoridades de Emiratos Árabes Unidos, EAU, prohibieron la importación de la salsa de soya japonesa Kikkoman e hicieron un llamado a los consumidores a desechar el producto.

La alerta respecto de la deliciosa salsa Kikkoman fue realizada por el Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente, fundando la decisión en las leyes que regulan alimentos y bebidas, que disponen la prohibición de producción, importación y venta de ciertos productos, como los chicharrones y otros productos haram, en oposición a halal, es decir, alimentos prohibidos. Así, por ejemplo, se prohíbe el consumo de la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, la del animal que haya sido sacrificado en nombre de otro diferente a Alá, la del que haya muerto por asfixia, golpe, caída, cornada o devorado por una fiera, a menos que sea degollado.

La reciente prohibición de la salsa de soya Kikkoman ha sido emitida después de que las autoridades hicieran pruebas en varias muestras de la salsa de soya que revelaron diferentes cantidades de alcohol, lo que es violatorio de las leyes de los Emiratos Árabes Unidos donde el consumo de bebidas alcohólicas, salvo en ciertos hoteles y restaurantes que tienen licencias especiales, está prohibido por razones religiosas.

“La decisión es resultado de pruebas conducidas por diferentes laboratorios especializados acreditados, que confirmaron que varias muestras del producto con diferentes fechas de producción son violatorias de las reglas”, se lee en el comunicado emitido por el ministerio.

Si bien la prohibición se refiere a la salsa de soya Kikkoman producida en Japón, las autoridades no aclararon si la misma es extensiva a otros productos realizados por esta compañía en otros países donde tienen plantas como Estados Unidos, Países Bajos, China, Canadá, Singapur y Taiwán.

La salsa Kikkoman es un producto elaborado como el vino o la cerveza. Conforme al sitio web de la compañía, se realiza con granos de frijol de soya, trigo, sal y agua. Durante el proceso de fermentación, los almidones de trigo se descomponen en dos azúcares y parte de esa azúcar se convierte en alcohol. “El alcohol añade aroma y el sabor general a nuestra salsa de soya”, declara la compañía en el sitio web.

De esta forma, el producto contiene aproximadamente un 1,5 a 2 por ciento de alcohol por volumen.

Los que más han sufrido con la prohibición son los restaurantes japoneses que la emplean no tanto para cocinar como para ofrecer a los clientes para aderezar sus alimentos. Ahora deberán buscar otras alternativas como salsas de soya de China o crear sus propias recetas. Sin embargo, si el alcohol es el resultado del proceso químico de fermentación, es difícil pensar en alguna auténtica salsa de soya que no contenga alcohol.

Más información thenational.ae

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Imagen de kikkoman.com

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