Miércoles  26 de julio  de 2017  12:53 am
Mazo judicial

“Juro por Dios que no soy culpable”, fueron las palabras en japonés que ante la Corte de Distrito de Tokio pronunció Mark Karpeles, CEO de Mt. Gox, la que fuera la casa de cambio de bitcoins más grande en su momento y que llegó a la quiebra después de haber perdido 850,000 bitcoins con valor de 48 mil millones de yenes en ese momento.

Con la declaración de inocencia de Mark Karpeles, de 32 años, inició el juicio que se lleva en Tokio en su contra por manipulación de información y enriquecimiento ilícito que llevó a la pérdida de unos 341 millones de yenes entre septiembre y diciembre de 2013.

Karpeles alega que la pérdida del dinero fue el resultado de una interferencia ilegal en los sistemas informáticos de Mt. Gox, es decir, de un hackeo.

“Ofrezco mi disculpa sincera por haber causado inconvenientes a muchos clientes con la quiebra de Mt. Gox”, dijo ante el tribunal en japonés, leyendo de una declaración preparada por sus abogados.

En mayo de 2013 el Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos decomisó las cuentas bancarias Mt. Gox, fundada en julio de 2010 en el exclusivo barrio de Shibuya en Tokio, y en agosto de ese año la empresa quedó en números rojos, lo que llevó a muchos retiraran su inversión.

En febrero de 2014 Mt. Gox cerró repentinamente, creando pánico entre sus clientes, muchos de ellos residentes extranjeros. En abril de 2014 entró en proceso de quiebra tras la presunta pérdida de los 850,000 bitcoins, explicando que la pérdida había sido obra de hackers.

En agosto de 2015, Mark Karpeles, de nacionalidad francesa, fue arrestado por la presunta manipulación de datos del sistema comercial de la compañía. Después se le presentaron cargos por el robo de 341 millones de yenes, dinero que la fiscalía argumenta fue transferido de la cuenta de la empresa a su cuenta personal. En julio de 2016 fue puesto en libertad bajo fianza.

Durante su intervención en la apertura de este esperado proceso, la fiscalía argumentó que Karpeles administró el dinero de sus clientes y los activos de la empresa en la misma cuenta, no habiendo separándolas cuando los socios le pidieron que así lo hiciera.

La fiscalía expuso que, de los 341 millones de yenes defraudados, 315 millones se usaron para comprar una impresora 3D para la empresa y unos 6 millones para la compra de una cama con dosel para el uso personal de Karpeles.

Karpeles explicó que lo que la fiscalía califica de manipulación de datos era la forma en que regularmente operaba la empresa y que lo que dicen que era dinero de sus clientes era dinero personal.

El proceso apenas comienza y ambas partes deberán sustentar sus alegatos. Lo cierto es que desde que Mt. Gox se declaró en quiebra se empezó a cuestiona la confiabilidad en el dinero virtual lo que llevó a que en Japón se reformara la legislación interna para otorgar más protección a los clientes de este tipo de moneda, al mismo tiempo que para evitar que ese sistema sea usado para financiar grupos terroristas y en lavado de dinero. Se trata de reformas que entraron en vigor el pasado mes de abril.

Más información japantimes.co.jp

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net

Otras Noticias

Suscripción al Boletin