Billetes de euros

El pasado viernes, a la par que el parlamento alemán aprobaba entre porras y festejos la iniciativa que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobó otra iniciativa que ha sido criticada por supuestamente poner un coto a la libertad de expresión. Se trata de la anunciada iniciativa que impone multas de hasta 50 millones de euros a empresas de redes sociales que no borren el discurso de odio u ofensivo.

La iniciativa fue presentada por el ministro de Justicia alemán, Heiko Maas, y la misma fue criticada por Facebook al opinar que “el estado constitucional no debería pasar sus propios fallos y responsabilidades a las compañías privadas”, explicando que “la prevención y combate al discurso de odio y a las noticias falsas es una tarea oficial que el estado no puede evadir”.

Pese a esta oposición, la iniciativa ha sido aprobada y en ella se otorga un plazo de 24 horas para que las empresas retiren de sus plataformas los comentarios relacionados con la negación del Holocausto, la incitación al odio y el discurso antisemita y racista, conductas que son ilegales conforme a la legislación penal alemana. El plazo empieza a correr a partir de que el contenido ha sido reportado por los usuarios.

Respecto de comentarios ofensivos, al ser más difíciles de discernir, la ley otorga un plazo de siete días para su eliminación.

Si bien las multas son altísimas, el ministro de Justicia ha aclarado que sólo se aplicarán a las empresas que reiteradamente incumplan con la ley.

Lo anterior porque, conforme a un reporte que se dio a conocer el pasado mes de abril, pese a las promesas de estas empresas de retirar el lenguaje de odio y ofensivo, Twitter retiró solo el uno por ciento del contenido reportado y Facebook el 39 por ciento.

Quien se desempeñó mejor en este tema fue YouTube, al haber retirado el 99 por ciento del contenido reportado.

“Las plataformas online no están tomando acciones adecuadas. Nuestra experiencia ha mostrado claramente que, sin presión política, las redes sociales, desafortunadamente, no ceden”, dijo en defensa de la iniciativa Heiko Maas.

Los críticos han señalado que esta nueva ley otorgará a plataformas como Facebook y Twitter la facultad de decidir qué es ofensivo y por tanto qué contenido debe eliminarse, sofocando muy probablemente la libertad de expresión.

A lo anterior, el ministro de Justicia ha argumentado que “la libertad de opinión termina donde empieza la legislación penal”.

“Amenazas de muerte e insultos, incitación al odio o (negación del Holocausto) no son parte de la libertad de expresión, sino ataques en contra de la libertad de opinión de otras personas”, dijo el ministro Maas antes de que la iniciativa fuera aprobada en el Bundestag en viernes. “Su intención es intimidar y silenciar a otros”, concluyó.

En Alemania, con en otros países, México incluido, la libertad de expresión no es un derecho absoluto a diferencia de como lo han entendido en los Estados Unidos en donde incluso ofender o incitar al odio es protegido por la Primera Enmienda de la Constitución.

Más información thelocal.de

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