Lunes  18 de diciembre  de 2017  8:12 pm
Delfin

El miércoles de la semana pasada, el Acuario de Vancouver, Canadá, presentó ante los tribunales de Columbia Británica un recurso en contra de la autoridad de parques de la ciudad, en la que recurren las reformas al reglamento aprobadas el mes pasado que prohíben la importación y exhibición de cetáceos en los parques de la ciudad.

Se trata de una reforma que fue aprobada a mediados de mayo por 6 votos a uno y que prohíbe totalmente el ingreso de nuevos delfines, ballenas y marsopas a los parques de Vancouver, incluyendo los cetáceos heridos o enfermos. Al estar ubicado el Acuario de Vancouver en el Parque Stanley, la disposición les es aplicable.

Inicialmente, el consejo de parques, bajo otra administración, había aprobado la prohibición de crianza de cetáceos en cautiverio, pero se trató de una medida que finalmente no tuvo vigencia. Sin embargo, tras la muerte de dos belugas, el consejo decidió ir más allá y prohibir definitivamente el ingreso de nuevos cetáceos y su exhibición.

El recurso legal fue presentado la semana pasada a nombre de la organización Ocean Wise Conservation Association, que fue recientemente creada por el Acuario como su iniciativa de educación y concientización sobre los océanos.

Conforme a declaraciones del presidente y CEO del Acuario, John Nightingale, el recurso fue presentado porque “las ramificaciones e impacto de las reformas del Reglamento del Consejo de Parques son de tan largo alcance que fundamentalmente cambian la capacidad del Acuario de Vancouver de cumplir con su misión de conservación de los océanos mundiales. Como resultado, no tenemos más opción que defendernos”.

Esta acción legal pretende que la prohibición sea revisada judicialmente y que se evite su aplicación a fin de que el Acuario pueda seguir operando como hasta ahora.

Si bien hasta el momento la prohibición es exclusivamente para los parques en Vancouver, específicamente para el Acuario, a nivel federal se presentó en 2015 una iniciativa de ley para poner fin a la existencia de ballenas, delfines y marsopas en cautiverio, ampliando las actuales provisiones del Código Penal respecto del maltrato a animales, al sancionar la adquisición de los cetáceos y su reproducción, permitiendo únicamente su captura cuando sea con finalidades de ayuda o salvamento.

Estas iniciativas se han presentado conforme a la corriente actual de reconocer a los animales derechos no humanos, con fundamento en estudios científicos que demuestran que los grandes simios, delfines y elefantes tienen capacidades cognitivas complejas como la conciencia de sí mismo y autonomía, pueden ser reconocidos legalmente, teniendo en consecuencia “derecho a los derechos legales básicos tales como la libertad y la integridad corporal”.

Incluso en México ya hay un antecedente judicial que reconoce que los delfines, particularmente, si bien no pueden equipararse a los seres humanos ya que no comparten facultades como la comunicación conceptual o el raciocinio abstracto complejo, entre otras, que son propias de las personas, no menos cierto es que son seres sintientes, que sufren y son incluso capaces de trasmitir emociones, por lo que se debe evitar su sufrimiento y respetar su dignidad. Esta decisión se dictó respecto de dos delfines nariz de botella que estaban a resguardo del acuario Atlantis de la Ciudad de México.

Más información vancouvertimes.com

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