Jueves  27 de abril  de 2017  4:56 am
Mazo judicial

La Corte Constitucional de Colombia resolvió que el lenguaje grosero y ofensivo que se utilice para describir u ofender a una persona homosexual es un acto de discriminación y por tanto una comunidad de la ciudad de Barranquilla debe dejar de llamar maricón o mariquita a un vecino.

El caso fue presentado por un hombre que frecuentemente era llamado con nombres discriminatorios por los demás habitantes de su barrio y que terminó siendo conocido como el maricón o mariquita. “Usted es un marica… y los maricas vuelan”, era una de las frases que a diario escuchaba este hombre cuya familia también empezó a ser agredida verbalmente.

Cansado de escuchar estas agresiones y de no recibir ayuda de las autoridades, este hombre presentó su caso ante la Corte Constitucional de Colombia bajo el argumento de que la actitud de sus vecinos era violatoria de sus derechos a la no discriminación, a la igualdad, al libre desarrollo de la personalidad y a la dignidad humana.

“El uso del lenguaje obedece a la facultad racional de los seres humanos, no resulta admisible para esta Corporación que el mismo sea orientado de tal forma que se constituyan actos discriminatorios a través de expresiones verbales cuya motivación es la ofensa en razón de condiciones personalísimas, como lo es la orientación sexual diversa”, se lee en la sentencia de la Corte.

El órgano judicial aprovechó para recordar que en Colombia la comunidad LGBT está protegida constitucionalmente por lo que el tipo de actos discriminatorios como los presentados en el caso van en contra del ordenamiento jurídico y son inaceptables.

Asimismo, la Corte  cuestionó la forma en que los vecinos del quejoso trataron la situación al haber pretendido declararlo a él y a su familia como personas no gratas.

Como resultado del análisis, la Corte ordenó a la comunidad del barrio a que cese “de manera inmediata cualquier acto de discriminación” y a “abstenerse de hacer alusión a la orientación sexual de cualquier residente con el propósito de ofender y/o agredir, a través del uso de epítetos insultantes y/o descalificatorios”. 

Se trata de un asunto de cultura y educación y si bien este tipo de sentencias podrían parecer inocuas, su finalidad es precisamente hacernos entender que ofender y agredir a otros no es chistoso y que se trata de una conducta discriminatoria.

Más información elespectador.com

 

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