Martes  25 de julio  de 2017  6:37 am
Aaron Hernández

De forma trágica terminó esta semana la vida de Aaron Hernández, el joven jugador de la NFL que la semana pasada fue encontrado culpable del homicidio de Odín Lloyd, quien fuera su amigo, ocurrido en 2013, cuando la carrera de Hernández, de 27 años, estaba en pleno ascenso con el equipo de los Patriotas de Nueva Inglaterra.

La sentencia de culpabilidad estaba siendo apelada por los abogados de Hernández y debido a ello, la misma podría ser declarada “vacante”, es decir, podría ser anulada o revertida por la misma Corte de Apelaciones, con fundamento en una ley vigente en el estado de Massachussets que dispone que si una sentencia penal está siendo apelada al momento del fallecimiento del reo, esta será anulada.

No es la primera vez que esta disposición es aplicada. En 1996, John Salvi, sentenciado por el homicidio de dos trabajadores de una clínica de abortos en Boston durante un tiroteo en 1994, se suicidó lo que llevó a la anulación de su sentencia.

En 2003, estando en prisión, John Geoghan, sacerdote, fue asesinado mientras la sentencia por atentados contra el pudor y agresión que le fue dictada estaba siendo apelada. Su sentencia fue el resultado de la acusación de haber tocado de forma indecente a un niño de 10 años, pero el sacerdote estaba siendo acusado, además, de haber abusado sexualmente de por lo menos 150 niños.

El caso de Salvi llevó a varios legisladores a querer reformar esta ley, pero sin éxito y es por ello que la sentencia de homicidio dictada en contra de Aaron Hernández podría ser también anulada.

Lo anterior, no obstante, podría no tener ningún impacto en el resultado de la demanda civil que la madre de Odín Lloyd presentó en contra del atleta en la que pide una compensación por un monto no especificado por los daños que el homicidio le ha ocasionado a la familia.

Sobre esta demanda civil presentada por Úrsula Ward, el abogado Douglas Sheff declaró que el juez civil ya ordenó un juicio sumario.

En este proceso los abogados solicitaron al juez la confiscación de ciertos bienes de Hernández, incluida su casa en North Attenboro, Massachussets, y pagos por 3.5 millones y 80 mil dólares resultado de procesos laborales que la Asociación de Jugadores de la NFL presentó a nombre de Hernández en contra de los Patriotas de Nueva Inglaterra.

Para Aaron Hernández estos asuntos dejaron de tener importancia, pero no para sus herederos que probablemente seguirán defendiendo este caso para evitar quedarse con las manos vacías.

Aaron Hernández, un hombre que cumplía todos los requisitos que hoy en día consideramos constitutivos del “éxito”: dinero, fama, juventud, fuerza, belleza. Una definición de éxito que, sin embargo, queda coja porque pese a todo ello este hombre no alcanzó la felicidad y de ahí su espiral descendente. Un dramático ejemplo de que las prioridades hoy en día están tergiversadas.

Más información courant.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net

Imagen de npr.org

Otras Noticias

Suscripción al Boletin