Miércoles  16 de agosto  de 2017  10:48 pm
Mujer embarazada

Ante los tribunales de Luisiana, en los Estados Unidos, Nick Loeb, el exesposo de la actriz colombiana Sofía Vergara, presentó una nueva demanda que busca que le entreguen los óvulos de ella fecundados con semen del él, que están congelados en el estado de California desde el año 2013.

La pareja se separó en 2014 y desde entonces Nick Loeb ha estado buscando hacerse de la custodia de los embriones a los que presuntamente ha llamado en esta nueva demanda, Emma e Isabella. Su pretensión no ha fructificado porque cuando se crearon estos embriones, Sofía Vergara y él firmaron un contrato que establece que ninguno de los dos puede disponer de ellos sin el debido consentimiento del otro y ella no ha consentido.

Conforme a la información de los medios, ante el estado de Luisiana, uno que se ha destacado como “pro vida” por establecer en su legislación que un óvulo fecundado es una persona jurídica, Loeb ha presentado esta demanda argumentando que la actriz ha negado a los embriones su derecho a heredar de un fideicomiso al no estárseles permitiendo nacer. Por ello pide que se ordene que los embriones le sean entregados para que puedan ser implantados en una madre subrogada y así puedan nacer.

Con base en esta información, se desconoce en qué fundamenta la jurisdicción de los tribunales de Luisiana pues los embriones fueron creados y están en un laboratorio en el estado de California.

Este caso tiene resonancia con una resuelto en un tribunal de San Francisco, California, en diciembre de 2015, presentado por una mujer divorciada que quería implantarse los embriones que creó con su ex esposo.

La juez resolvió en contra de la mujer y ordenó que los embriones fueran descongelados y desechados. Su esolución se fundamentó principalmente en la existencia del contrato firmado con la clínica que disponía que, en caso de divorcio, los embriones serían destruidos.

De resultar acertada la información sobre esta nueva demanda contra Sofía Vergara, será interesante ver, si se acepta la demanda, cómo se desarrolla y si los tribunales aceptan que el objeto de la controversia es la vida humana y no un contrato firmado sobre bienes. En este sentido cabe recordar las palabras de la juez del caso de San Francisco que en su resolución de 86 hojas escribió: “Es una consecuencia inquietante de la tecnología biológica moderna que el destino de una vida humana naciente, que en este caso representan los embriones, deba ser determinada en un tribunal en referencia a indiferentes principios legales”.

Más información bbc.com

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