Niñas de 9 años que juegan Gears of Wars, niños de 11 que son verdaderos fanáticos de Halo, son imágenes comunes en México y en otros países del mundo y que se pretenden evitar en la Gran Bretaña.
El lunes de esta semana inició vigencia una nueva ley en ese país que por primera vez clasifica los videojuegos para menores de 12 años y que penaliza severamente a quienes vendan los videojuegos a menores de la clasificación indicada.
Se trata de un nuevo esquema denominado PEGI, Pan American Game Information, que hace más estricta la clasificación de los videojuegos, proporcionando una guía más completa a los consumidores y padres de familia para que puedan tomar decisiones informadas sobre el tipo de videojuegos que adquieren.
Además, se trata de un esquema que como ya se mencionó, introduce por primera vez una clasificación de 12 años a las ya conocidas de 15 y 18 y que toma en consideración factores de referencia a sexo, drogas, apuestas, violencia y uso del lenguaje entre otros.
Bajo esta nueva ley, los distribuidores que vendan videojuegos clasificados a menores de la edad indicada podrán ser sancionados con seis meses de prisión y multas de hasta 5,000 libras esterlinas.
Los promotores de esta clasificación opinan que respetándola se venderán más videojuegos para las personas a quienes están destinados además de que los padres podrán entender mejor el tipo de videojuego que pretenden comprar y lo que están jugando sus hijos.