Una mujer californiana está demandando a la FDA, la agencia federal de alimentos y medicamentos de los Estados Unidos, porque dice que al no permitirle ser inseminada artificialmente por la persona que ella eligió, se le están violando sus derechos constitucionales.
La mujer, cuyo nombre no se dio a conocer, dice es inconstitucional el que la agencia se haya arrogado la facultad de regular las donaciones privadas y gratuitas de esperma.
Para la FDA no es problema la vida sexual de este sujeto de 36 años, sino que con su filosofía de donar “esperma orgánica” sin costo y solo por el deseo de ayudar a diferentes parejas a concebir sin incurrir en los gastos que implica el banco de esperma, no toma las precauciones necesarias para garantizar que su donación no sea fuente de contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual. La FDA tiene facultad para verificar que las donaciones de esperma estén libres de ese tipo de enfermedades.
Por esta razón a principios de este año la agencia envió a Trent Arsenault una carta donde lo conmina a terminar su labor de buen samaritano y dejar de donar su “esperma orgánica” pues de lo contario puede hacerse acreedor a una multa de $100,000 dólares y a pasar un año en prisión cortesía del gobierno.
Trent ya no puede regalar su esperma a la mujer que ahora demanda a la FDA y que dice que con esta medida no le dejan mayor opción que acudir a un banco de esperma que cobra por transacción entre $300 y $800 dólares.
Ya veremos si la demanda prospera y es la oportunidad para que Trent siga procreando hijos sin tener que involucrarse directamente ni en la procreación ni en la crianza de estos niños.