Debido al alto número de niñas afganas que han sufrido una misteriosa enfermedad que autoridades y medios de comunicación califican como envenenamiento, las autoridades detuvieron a principios de junio a 14 sospechosos de haber envenenado a estas niñas.
Por falta de evidencia, once sospechosos fueron puestos en libertad y solo permanecen detenidos tres hombres que pronto serán puestos a disposición de la procuraduría para que se presenten los cargos en su contra.
Se trata, sin embargo, de un misterio puesto que no se han encontrado trazas de envenenamiento ni en los organismos de las niñas que han sido víctimas de la enfermedad, ni en el agua que ha sido analizada en laboratorios internacionales debido a la falta de capacidad de análisis de los laboratorios afganos.
La población, sin embargo, señala al talibán como responsable de los envenenamientos pues se trata de una organización que cuando gobernó el país prohibió la educación para las mujeres. Los talibanes señalan que se trata de falsas imputaciones.
El corresponsal de la BBC en Kabul, Quentin Sommerville, relata la entrevista que realizó a los tres sospechosos, quienes declararon sin la presencia de su abogado y con la previa instrucción de un oficial del servicio de inteligencia sobre cómo responder.
Los tres han sido acusados de haber participado en el suministro de dos botellas de veneno que ingresaron al país desde Pakistán, hasta la región de Takhar en Pakistán donde se efectuaron por lo menos seis ataques, uno de ellos a la escuela para niñas Bibi Hajera.
Un sospechoso declaró al periodista haber entregado dos botellas de veneno y $1,000 dólares a dos niñas para uso y aclara que fue un error y que su comportamiento fue poco islámico. Otro acusado admitió ser talibán y haber participado en el transporte de líquidos para el ataque y un tercer acusado niega cualquier involucramiento.
Como no hay evidencia del supuesto envenenamiento se han desarrollado varias teorías para explicar las afecciones de las niñas en diversas provincias de Pakistán, siendo una de ellas el estrés al que la población ha estado sujeta desde el gobierno talibán, que puso haber desencadenado un reacción psicosomática en las niñas lo que significaría que el ataque no es real.
Pero pese a la falta de evidencia contundente y debido a la fuerte presión de la población por detener el supuesto a ataque y a los responsables, las acusaciones contra los tres detenidos serán presentadas en las próximas horas.