En Australia se realiza anualmente un examen para revisar los índices de lectoescritura y de matemáticas de los estudiantes y que recibe el nombre de National Assessment Program –Literacy and Numeracy, conocido como NAPLAN.
En relación con este examen tanto los maestros como las autoridades educativas están haciendo un llamado a los jueces de lo familiar para que no utilicen como referente los índices obtenidos por las escuelas en la asignación de custodia de los hijos.
Lo anterior porque los padres que están peleando la custodia de los hijos han utilizado los índices de las escuelas para argumentar que la escuela que pretenden para sus hijos es mejor que la que han elegido los ex cónyuges.
Así se han documentado casos en los que se argumenta que la custodia la debería tener un padre porque la escuela que eligió su ex esposa “no es muy buena académicamente” o de que los hijos deberían acudir a escuelas privadas por los buenos resultados obtenidos en las pruebas. Incluso hay un caso en que el padre basaba su apelación en los buenos resultados de la escuela que eligió, argumento que tuvo que desechar cuando los nuevos resultados arrojaron que la escuela había descendido en puntaje.
De acuerdo con las autoridades educativas de Australia, la prueba se introdujo con la finalidad de dar un panorama general sobre el nivel educativo en el país y para que los padres conocieran como se desempeñaban sus hijos en lectoescritura y matemáticas. Sin embargo señalan que la prueba se ha pervertido y que ahora hay escuelas trabajando para obtener buenos resultados, rechazando alumnos de bajo rendimiento y promocionándose como mejor opción con base en los resultados obtenidos.