En el caso que se sigue contra Malcom Harris, manifestante de Occupy Wall Street, la red social Twitter se ha visto envuelta y al presentar su posición ha manifestado su postura sobre la libertad en Internet.
En el juicio, el juez que revisa la causa, de una corte del estado de Nueva York, solicitó a Twitter, por petición de la fiscalía, un historial de los mensajes enviados por Harris durante esa marcha porque de acuerdo con la parte acusadora así se podría comprobar que Harris conocía las instrucciones que la policía había dado de no entorpecer la vialidad.
El abogado de Harris se opuso a que se revisara este historial, pero el juez consideró que una vez que se habían escrito y enviado los mensajes, éstos eran propiedad del proveedor del servicio, es decir Twitter, y que por lo tanto Harris no podía acogerse a la cuarta enmienda que protege el derecho a la privacidad y a no sufrir una invasión arbitraria mediante pesquisas o confiscaciones.
Sin embargo, durante el juicio los abogados de Twitter argumentaron que el juez había malinterpretado la forma en que funciona el servicio que prestan, haciéndole notar que de acuerdo con la Ley de Almacenamiento de Comunicaciones, Stored Communications Act, los usuarios tienen el derecho de oponerse a las solicitudes de información que se hagan sobre su historial de uso.
Se trata de un caso importante de acuerdo con la Unión Americana de Libertades Civiles, American Civil Liberties Union, que en su blog señala que las agencias gubernamentales cada vez son más agresivas en sus tentativas de obtener información sobre lo que las personas hacen en la red y que si los usuarios se ven impedidos de defender sus derechos civiles, la esperanza es que dicha defensa sea asumida por los prestadores del servicio.