El pasado 12 de enero dio la vuelta al mundo un video en que se muestra a cuatro soldados del ejército de los Estados Unidos orinando sobra cadáveres de enemigos pertenecientes al Talibán, en Afganistán.
El viernes 13 el gobierno de los Estados Unidos declaró que los soldados de ese video son miembros del segundo regimiento de marines con base en Camp Lejeune, en Carolina del Norte, y que los cuatro de ellos ya habían sido identificados, pero por razones de seguridad no se dieron a conocer sus nombres.
Estos soldados serán acusados de profanar cadáveres y de deshonrar al enemigo muerto, delitos establecidos en el Código Uniforme de Justicia Militar de los Estados Unidos, y en leyes internacionales en materia de guerra.
Los soldados serán juzgados por una corte de justicia militar bajo las leyes militares de los Estados Unidos, independientemente de que el delito lo cometieron en otro país.
Debido a la rapidez con que el gobierno de ese país respondió al video, ofreciendo disculpas al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, y condenando la actuación de los marines, se piensa que el juicio en contra de los responsables será rápido a fin de que puedan desligarse de la mala imagen que se ha provocado sobre la actuación de los soldados en territorio afgano.
Y mientras tanto otra corte marcial está procesando a otros cinco soldados estadounidenses, pertenecientes a la 5° Brigada Stryker, acusados de haber matado civiles afganos en la provincia de Kandahar en 2010.