Expertos de derechos humanos de la ONU han expresado su preocupación sobre las recientes reformas legislativas que se han efectuado en Bielorusia porque son una amenaza a los derechos humanos.
De acuerdo con los expertos, las reformas legislativas solo podrán empeorar el clima de miedo e intimidación que actualmente se vive en ese país.
La Asamblea Nacional de Bielorrusia efectúo reformas a diferentes leyes en materia de asociación pública, partidos políticos, manifestaciones públicas, así como al los códigos penal y electoral.
Mediante estas reformas de ley se limita el derecho de libre asociación ya que a partir de ahora las asambleas públicas deberán contar con el consentimiento previo y expreso de las autoridades so pena de incurrir en un delito. Además se faculta a las autoridades a ficar responsabilidades a los organizadores de dichas manifestaciones respecto de los recursos financieros empleados para las mismas.
También se coarta la libertad de expresión pues se prohíbe la difusión de información respecto de manifestaciones públicas no autorizadas, prohibición que alcanza a las redes sociales de Internet.
Se establece la prohibición para las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de poseer fondos en bancos en otros países y se tipifica como delito algunos casos de recepción de donativos o recursos extranjeros.
De acuerdo con la experta de la ONU en materia de defensores de los derechos humanos, con estas reformas se pone también en riesgo la labor de estos defensores ya que si bien se les puede permitir reunirse, se les limita en la búsqueda y recepción de fondos lo que hace del derecho de libre asociación un derecho insustancial.
Al denunciar estas reformas también se hizo saber que es probable que estén vinculadas con la situación actual de Ales Bialiatski, líder de la organización de derechos humanos Visna y que actualmente está sujeto a proceso por supuesta evasión fiscal, método semejante al utilizado por las autoridades chinas en contra del artista Ai Weiwei para silenciarlo.
En febrero pasado otro activista de derechos humanos, Vasil Parfenkov fue condenado a cuatro años de prisión, así como al pago de una multa de casi $5,000 dólares por haber dañado puertas y ventanas de un edificio de gobierno en una manifestación que se oponía al resultado de las elecciones de diciembre del año pasado en que ganó nuevamente Aleksandr Lukashenko.
Estas reformas parecen ser la forma en que Lukashenko quiere evitar ser el próximo mandatario derrocado por manifestaciones sociales como sucedió este año a Ben Alí de Túnez, Hosni Mubarak de Egipto y Muammar Gadafi de Libia.