Un parlamentario de Kenia fue expulsado de la sesión del Parlamento por atacar la dignidad del recinto, no con sus declaraciones, sino con su indumentaria.
Se trata de un joven representante de la ciudad de Nairobi que se presentó vestido con un traje claro, aretes en ambas orejas y lentes de sol. Su manera de presentarse le ha valido el sobrenombre de Sonko, una palabra que en suahili significa hombre rico.
Cuando se le cuestionó su vestimenta, traje claro, camisa blanca, corbata y sus dos pequeños aretes, declaró que representaba a la juventud de su país y que le parecía que era más importante que los miembros del parlamento se dedicaran a asuntos de interés nacional y no a su indumentaria.
Su petición fue aprobada por algunos, pero otros, los más conservadores, molestos por los aretes, lo retaron por su atuendo porque “nunca en la historia de este mundo, desde que Dios creó al mundo, el hombre ha imitado a la mujer”.
El orador de la Cámara instó a Sonko retirarse del recinto “porque su vestimenta del día, a los ojos, opiniones y conciencia de la cámara… no es apropiada a la dignidad de la cámara ni como miembro del parlamento”. Le pidió que regresara cuando su vestimenta fuera adecuada.
Sonko debería mostrar a sus colegas kenianos videos sobre los miembros de nuestra Cámara de Diputados y sus sesiones, para que de verdad sepan lo que es faltar a la dignidad de un recinto que representa a una nación y donde la vestimenta es lo de menos porque es por medio del lenguaje y las acciones como se falta el respeto. Ejemplos sobran, uno de ellos la sesión del 10 de marzo del año pasado, en donde ofensas fueron y vinieron sin ningún recato.