Kevin Costner es propietario, junto con su hermano Dan Costner, de una empresa denominada CINC (Costner Industries Nevada Corporation) que desarrolló tecnología para separar sustancias del agua.
Cuando fue el derrame en el Golfo de México en aguas profundas, provocado por el accidente en las instalaciones de la British Petroleum, parecía que los hermanos Costner serían los héroes. Pero para el actor Stephen Baldwin y un amigo llamado Spiridon Contogouris los Costner son unos villanos y los acusan de haberlos defraudado.
Baldwin, Contogouris, y otros celebraron un acuerdo para comercializar la tecnología CINC através de una joint venture que el 13 de mayo firmó el acuerdo con CINC, en que Contogouris obtuvó una participación del 28 por ciento y Baldwin consiguió una participación del 10 por ciento en la nueva empresa.
Existían diferencias entre los socios en los términos de acordar con BP para la entrega de la tecnología y no fue sino hasta que Costner presentó la tecnología al Congreso que BP accedió a tener una reunión con CINC.
En esa reunión BP entregó un depósito por 18 millones de dólares como anticipo de una compra futura. Contogouris y Baldwin afirman en su demanda que ellos fueron excluidos de la reunión intencionalmente, indicándoseles que no se había logrado ningún acuerdo.
Bajo ese entendido Contogouris y Baldwin vendieron su participación por un total de dos millones de dólares el 11 de junio, pero un día después de la venta, BP formalizó la compra a CINC de 32 equipos con valor de más de 52 millones de dólares
Contogouris y Baldwin suponen que Costner y sus asociados utilizaron el anticipo para comprarles su participación, y que “clandestina, secreta y dolosamente abrieron una cuenta bancaria” sin su conocimiento, en donde se depositaron los 52 millones de dólares.
Contogouris y Baldwin afirman que no descubrieron el engaño sino hasta mediados de julio, por lo que demandan el pago de daños y perjuicios por 10.64 y 3.8 millones de dólares respectivamente.