Viernes  31 de octubre  de 2014  11:08 pm

Esta es una descripción a grandes rasgos del trámite de una sucesión, que permite conocer las distintas etapas que se tienen que cumplir para la entrega de una herencia.

El patrimonio de una persona que ha fallecido se puede transmitir a través de dos formas. La primera se denomina sucesión legítima y es cuando la persona que fallece no deja dispuesto el destino de su patrimonio, por lo que los bienes deben transmitirse conforme  a las reglas establecidas en el Código Civil de cada entidad federativa.

 

La segunda es la sucesión testamentaria que es cuando la voluntad del fallecido ha quedado expresada en un documento que se denomina testamento, debiendo ajustarse la transmisión de los bienes a lo ordenado en ese documento.

 

En ésta cápsula nos referiremos especialmente a la sucesión testamentaria. Todo proceso sucesorio se compone de cuatro etapas o secciones: la primera sección que se denomina sucesión, que es la etapa en donde se reconoce los derechos sucesorios de cada heredero o legatario.

 

La segunda se denomina inventario en el que se realiza una lista y descripción de los bienes y se realiza un avalúo de los mismos.

 

La tercera, de administración, en la que se conservan los bienes y se da cumplimiento a las obligaciones que derivan de ello mientras se reparten

 

La cuarta, de partición y aplicación de los bienes, que se refiere  a la distribución de los bienes.

 

Cada una de estas secciones debe iniciarse simultáneamente si no existe algún impedimento, y el procedimiento puede llevarse ante el juez o un notario si no existe controversia.

 

El procedimiento se inicia presentando ante el juez el acta de defunción y el testamento y el juez convocará a los interesados a una junta para que, si hubiere albacea nombrado en el testamento, se les de a conocer, y, si no lo hubiere, procedan a elegirlo.

 Para establecer la fecha de la junta el juez tomará en cuenta el lugar de residencia de los interesados para fijarla. En su caso también asistirán los representantes legítimos de los menores.

 

También se deberán girar los oficios correspondientes al Archivo Judicial del Tribunal Superior de Justicia y en el Archivo General de Notarías, siendo esta última dependencia la encargada de solicitar la información al Registro Nacional de Avisos de Testamento, para que informen si existe o no otro testamento en otras entidades federativas.

 

Si no existe oposición o impugnación se reconocerá  a los herederos en las porciones que les correspondan. La oposición o impugnación se tramitará sin suspender la sucesión, sino hasta la adjudicación de los bienes.

 

Una vez precisados los herederos, se determina que bienes constituyen la herencia, para lo cual se realiza el avalúo e inventario de los mismos.

 

El albacea es quien debe realizar el avalúo e inventario, una vez aceptado el cargo.

 

En una reunión, con los que concurran, el albacea hará la descripción de los bienes con toda claridad y precisión por el orden siguiente: dinero, alhajas, efectos de comercio o industria, semovientes, frutos, muebles, raíces, créditos, documentos y papeles de importancia, bienes ajenos que tenía en su poder el finado en comodato, depósito, prenda o bajo cualquier otro título, expresándose éste. La diligencia será firmada por todos los asistentes y en ella se expresará cualquier inconformidad.  Pero el albacea puede también presentar por si mismo el inventario, mismo que quedará sujeto a revisión por parte de los interesados.

 

Para el avalúo los herederos deben designar un perito valuador. El perito designado valuará todos los bienes inventariados, salvo los títulos y acciones que se coticen en la bolsa de comercio que podrán valuarse por informes de la misma. No será necesario tasar los bienes cuyos precios consten en instrumento público, cuya fecha esté comprendida dentro del año inmediato anterior

 

Si no hay oposiciones se aprobará el inventario y el avalúo. Las oposiciones se tramitan a través de un incidente.

 

La administración de los bienes corresponde en principio al albacea, sin embargo la administración de los bienes de la sociedad conyugal corresponde al cónyuge que sobrevive.  El albacea y el cónyuge deben rendir un informe de su cargo mensual y anualmente.

 

Aprobada la cuenta de administración, el albacea presentará el proyecto de partición o se designará a un partidor. Aprobado el proyecto, sin existir oposición, se entregarán los bienes a cada interesado según hayan sido aplicados con los títulos de propiedad correspondientes.

 

Cuando el proceso se lleva ante notario, el notario publica dos veces la declaración de los herederos que aceptan la herencia y se reconocen sus derechos hereditarios y el nombre del albacea que realizará el inventario.

 

Practicado el inventario por el albacea, el notario deberá protocolizarlo. También protocolizará el proyecto de partición de la herencia.

 

En este caso el notario deberá suspender su intervención siempre que exista oposición de algún interesado.

 

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