Miércoles  26 de julio  de 2017  12:53 am
Robo forzando la puerta

Durante el pasado periodo vacacional, uno de los más importantes por la cantidad de personas que salen de vacaciones, se habló mucho en los medios sobre el robo a casa habitación ante el nuevo sistema de justicia penal.

En varios casos se destaca que los propios policías recomiendan a las víctimas no denunciar, pues afirman, que, aunque se detenga a los ladrones, salen de inmediato libres. Sólo se quedan aquellos que son detenidos en flagrancia.

Esta afirmación puede basarse en que el Código Nacional de Procedimientos Penales establece que una persona detenida en flagrancia permanecerá retenida hasta que sea puesto a disposición de un juez de control, que revisará la misma, ratificándola en caso de encontrarse ajustada a derecho o decretando la libertad si no es así. Ratificada la detención en flagrancia, el imputado permanecerá detenido durante el desarrollo de la audiencia inicial, hasta en tanto no se resuelva si será o no sometido a una medida cautelar.

Pero si el Ministerio Público no solicita la prisión preventiva como medida cautelar cuando otras medidas cautelares no sean suficientes para garantizar la comparecencia del imputado en el juicio, el desarrollo de la investigación, la protección de la víctima, de los testigos o de la comunidad así como cuando el imputado esté siendo procesado o haya sido sentenciado previamente por la comisión de un delito doloso, se podrá disponer la libertad del imputado o imponerle una medida distinta.

Así que el detenido por robo en caso de flagrancia también es posible que siga su proceso en libertad.

Tal vez el problema sea que la flagrancia facilita el trabajo a la policía y al Ministerio Público, ya que no existe una investigación previa que los lleve a descubrir la identidad del responsable del robo, con pruebas sólidas que permitan demostrar su culpabilidad.

Para ejemplo, una experiencia personal. Hace unas semanas, comiendo en casa de un amigo, éste recibió una llamada de una persona pidiéndole que fuera a su casa porque le habían avisado que había sido robada y él se encontraba fuera de la ciudad.

Cuando llegamos, la trabajadora doméstica ya había llamado a la policía y en este caso acudieron tres marinos. Nosotros no tuvimos ningún problema para ingresar al domicilio ni para que mi amigo revisara la casa y llamara a Mauricio, el dueño de la casa para informarle. Un vecino también llegó y revisó el daño a la puerta de la casa, manipulándola para ver si podía cerrarla. Minutos después llegó un amigo del hijo de Mauricio y, detrás de él, una amiga de su esposa. En total estábamos adentro de la casa cinco personas que nada teníamos que hacer ahí.

En este caso, la figura del primer respondiente no aplicó. Los marinos no aseguraron el lugar de los hechos, por lo que la escena se contaminó. El Policía de investigación, Policía con Capacidades para Procesar nunca se presentó y mucho menos el personal de servicios periciales para recoger la evidencia que se encontraba en el lugar. Es decir, no se inició ninguna investigación.

Si esta es la regla, si no se aplican los protocolos, difícilmente el Ministerio Público presentará casos sólidos ante el poder judicial.

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