Domingo  28 de mayo  de 2017  12:30 pm
Entrada de la Cámara de Diputados

La senadora Sonia Rocha Acosta, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en el Senado de la República presentó una iniciativa para adicionar al artículo 55, una fracción, en la que se establezca como requisito para ser legislador, el tener como mínimo “… el nivel académico superior acreditado con título y cédula profesional”.

La senadora expone una serie de argumentos por los que considera que un profesionista es el mejor capacitado para “… comprender mejor las necesidades de (los) ciudadanos, con ello poder poseer soluciones eficaces en cuanto a diferentes rubros de la sociedad, tanto científicos como sociales”.

Así destaca que los legisladores “…día a día deben de encontrarse más preparados ante cualquier circunstancia”, que con mejor preparación académica, “ tendrán una mayor calidad para cumplir con la representación adecuada para todos los ciudadanos”.

Que “una mejor calidad de representantes” podrá “cumplir las expectativas de los ciudadanos sacando a México adelante con más y mayores propuestas, estudiadas y determinadas por profesionistas”.

Pero la propuesta en sí misma es discriminatoria, al otorgar sólo a los que cuenten con título universitario el derecho a ser votados, cuando en nuestro país, según el último censo de población, el grado promedio de escolaridad es la secundaria concluida.

Actualmente existen en la Cámara de Diputados legisladores que representan a los sectores populares como son el campesino y de los trabajadores y que no cuentan con estudios universitarios. Regularmente, en promedio, un 20% de los diputados no cuenta con título universitario.

Expertos como Fernando Dworak, Luis Carlos Ugalde y María Amparo Casar coinciden en que el nivel académico no es la característica más importante de un legislador. Lo más importante para estos expertos es la capacidad de atender los temas de su distrito, liderazgo y capacidad de negociación.

Asimismo, se destaca la especialización que muchos legisladores sin un alto nivel educativo tienen en los temas en el sector que representan, lo que no sucede en el caso de algunos legisladores con título universitario.

Para Luis Carlos Ugalde, "la responsabilidad política no se construye con títulos universitarios, se construye con la pertenencia a una institución, la obligación de dar cuentas de tus actos y de ser sancionado por lo que haces o no haces”.

Por su parte, María Amparo Casar, subraya que una iniciativa de este tipo disminuiría los derechos políticos de un gran sector de la población, quitándoles el derecho a ser votados.

La legisladora sobreestima el tener un título universitario, considerándolo como garantía de calidad, cuando uno de los problemas en nuestro país es la existencia de instituciones que otorgan título universitario, sin contar precisamente con esa calidad en la educación.

Pero, además, ejemplos de personas exitosas a nivel mundial sin un nivel universitario abundan, y basta citar sólo dos: Steve Jobs y Richard Branson.

Lo que tienen que recuperar los legisladores es el contacto con los habitantes del distrito que representan, porque al final, son la voz de esos ciudadanos, no de sus partidos.

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