Martes  26 de septiembre  de 2017  10:46 am
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Ya sé que lo de hoy es hablar en contra del gasolinazo y gritar enardecidamente en contra del gobierno y de Peña Nieto. Pero para hoy propongo un ejercicio diferente, uno que no está tan cargado de odio ni de enojo y que no implica tanto derramamiento de bilis.

Se trata de hacer un boicot a Ford. Por supuesto, el citado boicot solo lo podrán hacer ciertos mexicanos, los que tienen el poder adquisitivo para comprar un nuevo automóvil, algo que la gran mayoría no podemos hacer.

No se trata de alzar la voz y despotricar en contra del güero que, para bien o para mal tomará posesión de la presidencia de los Estados Unidos la próxima semana, sino de alzar el monedero y mejor invertir el dinero en automotrices que tienen sus plantas en México, generando empleos para mexicanos. Como Toyota, por ejemplo.

Hay opinólogos que dice que dejar de comprar a ciertas marcas no sirve de nada. La verdad es que no me he detenido mucho a leer las razones que exponen, porque si bien entiendo que se trata de un mercado globalizado en donde una cosa es hecha con componentes fabricados a su vez en diferentes países, creo que a la larga se trata de la marca, de la posición de la marca, del valor de la marca y de su imagen.

Así que propongo decirle NO a Ford, una empresa que sus razones habrá tenido para retirar sus planes de inversión en México, pero que no debería de gozar tampoco de nuestras simpatías al momento de elegir un coche. Total, hoy en día hay tantas opciones de automóviles con plantas en México que tampoco se trata de una gran limitante.

Empresas, gobiernos estatales y federal, particulares, todos, como mexicanos deberíamos empezar por defender nuestros intereses con opciones de compra pensados en beneficios a futuro. Es aplicar la filosofía empresarial de míster Slim: generar bienestar para la mayoría a fin de que haya dinero para seguir moviendo la economía. Si no hay trabajo, no hay lana y nadie gana.

Y ya metida de lleno en el tema, propongo que la compra sea, de preferencia, de un automóvil compacto que contamina menos y rinde más kilómetros por litro de gasolina. La moda de la camioneta de señora, es francamente ridícula cuando se tienen tres o menos hijos, se vive en ciudades con una altísima contaminación que daña la salud de esos hijos que viajan en camioneta, y con un espantoso tráfico en el que cada día caben menos coches y se genera más estrés. Sería una elección que generaría ahorro familiar y que podría tener a menos gente enojada por el gasolinazo y al borde del infarto.

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